La mujer está mejor formada que el hombre, pero accede a peores puestos
- La mayoría de universitarios son mujeres
- Sólo el 20% de trabajadores elegiría de jefe a una mujer
- La mujer sufre menos la crisis y aumenta su presencia en el mercado laboral
- Los hombres eligen para trabajar la jornada completa, pero las mujeres prefieren las jornadas intensivas
- Ellas soportan todavía el peso familiar, lo que impide su desarrollo profesional
El próximo domingo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que servirá para recordar que el papel de la mujer en las empresas, al igual que en la sociedad en general, ha ido cambiado a lo largo de las últimas décadas, aunque todavía queda mucho camino por recorrer para llegar a la igualdad.
María Ángeles Tejada, miembro del Consejo Ejecutivo de Randstad y presidenta de la Fundación Internacional de la Mujer Emprendedora (FIDEM), subraya que en los últimos 20 años la formación adquirida por las mujeres les ha permitido una mayor penetración en el mundo laboral. “Las empresas han comenzado a ver en las mujeres a profesionales con las competencias necesarias para prosperar en sus empresas y asumir cargos de mayor responsabilidad”, afirma.
Así lo reflejan también las estadísticas. Hoy, el 56,9% del total de universitarios en España son mujeres y, según los datos que maneja Randstad, el nivel medio de cualificación de las trabajadoras aumenta año tras año: sólo un tercio del total de candidatas cuenta con estudios básicos, un 33% contaba con estudios de Bachillerato o COU, un 15% con estudios universitarios y un 16% con Formación Profesional. En este sentido, las comunidades autónomas donde las demandantes de empleo presentan mayores niveles de formación, y por tanto están mejor preparadas para el empleo, son Asturias, Aragón, País Vasco o Castilla y León. Según los datos que maneja Randstad, los empleos donde más se ocupan las mujeres son administrativos, con un 12%, aunque todavía su empleabilidad está unida a la baja cualificación: un 10% ocupa distintos puestos de peón, un 8% se ocupa en el sector de la limpieza y hasta un 6% trabaja como dependienta.
Pero la mujer no sólo ha mejorado su formación, sino su posición ante el empleo. “Nuestras responsabilidades y competencias se han ido incrementando en la medida en que nuestra disponibilidad nos ha permitido la dedicación y preparación que toda empresa exige a sus trabajadores”, comenta María Ángeles Tejada. No obstante, el mercado laboral sigue diferenciando entre puestos masculinos y femeninos, algo que ya se refleja en las propias aulas universitarias. Las carreras técnicas siguen presentando mayoría masculina, mientras que las titulacionesmás sociales cuentan entre sus filas con una manifiesta presencia femenina. Y, como es lógico, esto trasciende al mercado laboral: “A día de hoy, las mujeres tienen una mayor penetración en puestos vinculados a los recursos humanos, comercial o marketing y menor en los puestos técnicos”, comenta Tejada.
Y si al inicio de su carrera se identifican diferencias entre hombres y mujeres, a lo largo de la trayectoria profesional los contrastes se hacen aún mayores, ya que sólo una minoría del 20% alcanza los puestos directivos en las empresas. Sin embargo, la opinión de la sociedad es clara: al 50% de los trabajadores le da igual tener de jefe a un hombre o a una mujer, mientras que un 30% preferiría a un hombre y un 20% a una mujer, según una encuesta realizada por Randstad.
Para que la mujer pueda progresar en su empresa, Maria Ángeles Tejada remarca que “debe cambiarse en gran parte la cultura implantada en el país, que vincula a la mujer únicamente con las responsabilidades familiares”. “En una empresa no pueden existir diferencias para gestionar la compañía en función de las cargas familiares que tienen las personas que integran los equipos, sino de las aptitudes para ocuparlos. La empresa debe ofrecer la oportunidad a las personas con mejor preparación y con ganas de aceptar el reto, ya que cuanto más escalas en la promoción, existe una mayor implicación a todos los niveles”, explica la directiva de Randstad.
Igualdad también en el hogar
Por tanto, para que hombres y mujeres tengan las mismas oportunidades en el entorno laboral, los hombres tienen que asumir una carga de responsabilidad similar con las tareas domésticas, los hijos, los mayores, etc. “Debemos tener en cuenta que para que la mujer ascienda, debe ser en igualdad de condiciones, preparación y dedicación, de forma que la empresa valore a la persona como profesional, independientemente de si es hombre o mujer”.
María Ángeles Tejada mantiene que día a día se valora más a las mujeres para puestos de promoción, pero debemos ser conscientes de que los ascensos profesionales acostumbran a ir vinculados a la experiencia. “Las mujeres y los hombres siguen un proceso de promoción cuando han cumplido sus primeros 5 a 8 años de vinculación profesional”, afirma.
Y es aquí cuando la mujer se encuentra en una encrucijada. “La mujer a partir de los 32 años en adelante puede optar a más oportunidades, pero esa etapa suele coincidir con su aspiración de ser madre y, en muchas ocasiones, opta por una dedicación familiar que conlleva jornada reducida, lo que no permite una dedicación acorde a las posiciones de mayor responsabilidad”. Algo que también se traduce en la forma de acceder al trabajo: los hombres prefieren trabajos de jornada completa y sólo un 19% elegía una jornada laboral intensiva, mientras que las mujeres optan por un horario intensivo en un 34% de los casos y sólo un 25% escoge la jornada completa, según los datos registrados por Randstad en cuanto a las preferencias de los trabajadores.
Asimismo, en otra etapa de la vida, a partir de los 45 ó 50 años, la mujer asume en muchas ocasiones el cuidado de los familiares ancianos, lo que también puede obstaculizar el avance de su carrera profesional.
Todos estos factores también inciden en el salario final de las mujeres, que a día de hoy sigue estando por debajo del de sus compañeros. En este sentido, destaca que la mujer presenta un recorrido profesional más corto que el hombre, por su incorporación más tardía al mercado profesional, su elección de jornadas laborales más cortas o su desvinculación con el empleo cuando son madres, lo que lleva a acumular menos bagaje profesional y se vincula con salarios más bajos.
Conclusión
María Ángeles Tejada señala que “todavía queda mucho camino por andar” y afirma que “se debe seguir impulsando el cambio de mentalidad y el reparto de funciones familiares, para ser todos un poco más libres en nuestras decisiones personales y profesionales”. Un perfil en el que la dedicación se limite y la movilidad sea difícil de combinar con la vida familiar, dificulta la decisión de una empresa para la promoción, “ya sea hombre o mujer”.
Sin embargo, los datos de Randstad sobre su volumen de contratación, ofrecen una visión optimista: ellas van aumentando poco a poco su presencia en el mercado laboral y si en 2007 representaban el 46% de contratados por las empresas, en 2008 aumentaron su número hasta un 48% del total.
“Podemos y debemos crecer profesionalmente, asumir el reto de promocionar si esa es nuestra opción, prepararnos para seguir mejorando, siempre que la familia y la pareja acepten que compartir una vida en común implica que cada uno asume una parte de la carga familiar”, concluye Tejada.
- ver nota de prensa completa(09-03-06-Ndp-Dia-de-la-Mujer-Trabajadora.pdf, 39.7K)

