El 63% de las compañías españolas ha aumentado los salarios de sus trabajadores para ayudarles con el incremento de coste de vida.
Las empresas españolas apuestan más por apoyar a sus empleados con el aumento del coste de vida que la media global, que se sitúa en el 56%
- La conciliación sigue siendo un reto: el 42% del talento ha abandonado algún empleo porque no encajaba con su vida personal
- El 24% de los trabajadores ha dejado un empleo por falta de independencia para trabajar en sus propios términos, porcentaje que se eleva hasta el 25,6% en los hombres, frente al 21% de las mujeres
- El 45% del talento prefiere una carrera tradicional y lineal, mientras que el 35% apuesta por trayectorias más flexibles y transversales
- Más de la mitad cree que la adopción de la IA en el trabajo beneficiará sobre todo a las empresas
En los últimos años, en España y a nivel global, el coste de vida ha aumentado de manera significativa debido a varios factores económicos que afectan al día a día de la sociedad. El salario sigue siendo el factor principal a la hora de elegir una empresa, tal y como afirman el 59% de los trabajadores en España. Por su parte, el 69% de las compañías aluden a que fidelizar a un empleado tiene menos coste que contratar a uno nuevo. Por este motivo, entre otros, el 63% de las empresas españolas ha aumentado los salarios de sus trabajadores para ayudarles con el aumento del coste de vida reciente. Las empresas españolas (63%) son más propensas a apoyar a sus trabajadores en este aspecto, frente al 56% global. Así lo recoge el informe Workmonitor 2026 de Randstad, que refleja cómo la presión económica y los retos de conciliación siguen influyendo en las decisiones profesionales.
Para hacer frente a esta situación, muchos profesionales buscan alternativas para mantener su nivel de vida: el 34% del talento español afirma haber aceptado o estar buscando un segundo empleo, frente a la media mundial del 40%. Esta necesidad de pluriempleo aumenta a medida que se reduce la edad del talento y asciende hasta el 48% en el caso de la Generación Z (18-26 años), seguida del 39% de los millennials, el 26% de los trabajadores de la Generación X y, por último, el 12% de los baby boomers.
En este escenario de incertidumbre, además del salario, la flexibilidad y la autonomía se han convertido en los principales detonantes de la rotación laboral. El estudio muestra que el 42% del talento ha abandonado algún empleo porque no encajaba con su vida personal, mientras que el 24% de los trabajadores lo ha dejado por falta de independencia para trabajar en sus propios términos, porcentaje que se eleva hasta el 25,6% entre los hombres, frente al 21% entre las mujeres. Al mismo tiempo, el 74% de las empresas reconoce que una mayor autonomía se traduce en más compromiso, productividad y retención.
La exigencia de flexibilidad es igualmente contundente, ya que el 43% del talento no aceptaría una oferta sin flexibilidad en el lugar de trabajo, y el mismo porcentaje la rechazaría si no incluye flexibilidad horaria, situando la forma de trabajar como un factor tan decisivo como el salario a la hora de cambiar de empleo.
“Este patrón refleja un mercado laboral en el que la capacidad de decidir cómo, cuándo y de qué manera se trabaja pesa cada vez más que la estabilidad, especialmente en un contexto de alta presión económica y transformación tecnológica. En ese sentido, el talento no solo busca un salario competitivo, ahora quiere control sobre su tiempo, su forma de trabajar y su desarrollo profesional. Cuando esa autonomía desaparece, el empleo deja de ser sostenible”, explica Oriol Mas, director general de Randstad Enterprise.
Carreras más estratégicas en un entorno inestable
En este contexto, el 45% del talento prefiere una carrera tradicional y lineal, mientras que el 35% apuesta por trayectorias más flexibles y transversales. Lejos de ser una contradicción, esta dualidad refleja un mercado en movimiento, en el que las personas rotan más, pero solo hacia empleos que respetan su vida y su forma de trabajar.
“En España, la preferencia por carreras tradicionales no implica conformismo. Incluso quienes buscan estabilidad exigen hoy flexibilidad, autonomía y encaje vital. Al mismo tiempo, una parte creciente del talento construye trayectorias más cambiantes como forma de protegerse frente a la incertidumbre económica y tecnológica. El resultado es un mercado laboral en constante movimiento, en el que las personas cambian más, pero lo hacen de forma cada vez más estratégica”, añade Mas.
Los profesionales y los empleadores consideran que la IA mejora la productividad
El Workmonitor 2026 de Randstad señala que la formación y la adaptación a la tecnología emergen como elementos centrales en la empleabilidad futura. En España, el 73% del talento se siente capaz de utilizar las últimas tecnologías, superando la media global (69%). Además, el 67% de los profesionales y el 63% de los empleadores consideran que la IA mejora la productividad, muy por encima del promedio mundial en el caso de las empresas (54%).
Al mismo tiempo, el 60% de los empleadores españoles estima que la IA impactará entre el 50% y el 100% de las tareas en sus organizaciones. Sin embargo, el 52% del talento en España cree que la adopción de la IA en el trabajo beneficiará sobre todo a las empresas y no a los empleados, una proporción superior a la media global (47%).
La relación con el manager y el liderazgo, un reto diferencial en España
El informe también subraya el papel clave de los managers en la experiencia laboral y la fidelidad al empleo. En España, sin embargo, la relación entre empleados y responsables directos es más frágil que en otros países. Solo el 62% del talento afirma tener una relación sólida con su manager, frente al 72% a nivel global, y el 64% considera que su responsable vela por sus intereses, siete puntos por debajo de la media internacional.
Esta distancia se refleja también en la percepción general de la empresa, ya que el 70% de los trabajadores confía en el liderazgo de su organización y el 75% en sus compañeros, cifras ligeramente inferiores a las del entorno global. En este contexto, los mandos intermedios se convierten en una pieza decisiva para mantener el compromiso de los equipos.