La innovación juega un papel muy importante para lograr que la economía de un país se fortalezca y se sitúe como una de las potencias destacables en ciencia e I+D. Según datos proporcionados por el Índice Global de Innovación de 2018, un listado elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), INSEAD Business School y la Universidad de Cornell, España se encuentra en el puesto 28 del ranking de los países más innovadores del mundo, con un total de 48,7 puntos.

Además, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) publicó en 2017 su estudio sobre “Indicadores del Sistema Español de Ciencia, Tecnología e Innovación” en el que situaba al país en la quinta posición de Europa y en la undécima mundial.

Estos datos indican que, aunque aún quede mucho por mejorar, los rankings sitúan a España en posiciones destacadas. Es en este punto que el papel de la captación y fidelizar del mejor talento científico resulta clave para mejorar las estadísticas y otorgar más ayudas públicas y privadas para fomentar el I+D+i.

Política de RRHH

Desde que España se incorporó a la Unión Europea la sociedad ha ido experimentado profundos y rápidos cambios que afectan a muchos aspectos sociales y profesionales. En este escenario, parece coherente redefinir la política de RRHH en investigación científica y tecnológica en un modo que tenga en cuenta la complejidad del sector y la importancia de transmitir interés por la ciencia a los más jóvenes, estimular a las personas que ya pertenecen al sector y captar a investigadores y tecnólogos de otros países.

La investigación científica actual es altamente competitiva y requiere altos recursos de financiación en materiales, estructuras y personas con formación muy especializada con valiosos niveles de excelencia y creatividad. Además, las habilidades profesionales se han de regir por una actitud de alta motivación y capacidad de trabajo en equipo.

Actualmente, hay una serie de aspectos de mejora que darían como resultado una apuesta clara y directa por la I+D+i en España:

– Favorecer actividades que incrementen el aprecio por la ciencia durante todo el ciclo formativo.

– Atraer la atención de los más jóvenes hacia la actividad investigadora.

– Aclarar incertidumbres profesionales a los alumnos sobre la posibilidad de dedicarse a la ciencia e investigación en cuanto se acaba el periodo formativo.

– Resolver el paulatino envejecimiento de la plantilla apostando por las nuevas generaciones.

– Aclarar la comunicación e interacción entre el sector público de investigación y las empresas privadas.

Selección de investigadores

El desarrollo del talento científico y la actividad que genera sus investigaciones debe basarse en la formación y las habilidades necesarias para desarrollar una investigación autónoma, innovadora y de alta calidad, que conjugue la oferta de oportunidades laborales y la promoción personal.

Dichas competencias son muy útiles a la hora de localizar a los mejores profesionales bajo una serie de criterios:

  1. Profesionalidad. La formación debe tener como propósito conseguir profesionales cualificados. Este aspecto es clave a la hora de seleccionar perfiles.
  2. Competitividad. La selección y promoción de estos profesionales debe ajustarse a este principio.
  3. Dinamismo. La alta especialización y la rápida evolución de los avances científicos marcan los ritmos de la selección. Aquellos que estén al día en materia de especialización serán los más demandados para cubrir las vacantes del futuro.

Movilidad internacional

El talento no tiene límites geográficos y el sector científico es buena prueba de ello, ya que si hay algo que lo define es la gran movilidad internacional de profesionales que buscan mejores oportunidades o una mayor especialización que no pueden encontrar en su país de origen. Sin embargo, no es solo a nivel global, también existe la movilidad interna, aquella centrada en centros, universidades, institutos y comunidades autónomas.

Bajo el paraguas de esta realidad, los reclutadores de los departamentos de RRHH se enfrentan al gran reto de estar al corriente de las tendencias y de los investigadores con mayor reconocimiento a nivel mundial para intentar atraerlos a sus organizaciones.  

En definitiva, los profesionales de la captación y selección de talento científico deben ampliar sus fronteras para encontrar al candidato ideal. Asimismo, la combinación de la atracción de jóvenes altamente preparados y una mayor oferta de consolidación ayudarían en el establecimiento de un plan científico a largo plazo en España que la haría subir en el ranking internacional.