El procedimiento de selección interno es una manera alternativa de cubrir una vacante con talento propio, que ya está familiarizado con la organización y los modos de trabajo. Y, aunque se trata de un método de reclutamiento más habitual en grandes empresas, su eficacia para la fidelización de talento está impulsando esta solución en pequeñas y medianas compañías.

En el caso del talento, optar a una promoción de este tipo supone una nueva motivación para seguir creciendo profesionalmente sin renunciar a la estabilidad adquirida. De este modo, se podrán actualizar y profundizar los conocimientos, desarrollar nuevas aptitudes y conocer más a fondo la empresa, garantizando así una identificación con la misma. Por estas razones, la selección interna es toda una oportunidad para los trabajadores, pero ¿qué se debe tener en cuenta para superar exitosamente un proceso así?

 

¿Qué es un proceso de promoción interna?

En primer lugar, se debe diferenciar una promoción interna cerrada de una abierta a candidaturas. Si se trata de la primera, los posibles beneficiarios serán previamente elegidos por el departamento de RRHH o profesionales encargados del proceso. La otra opción es que se convoque de forma pública, permitiendo a cualquier empleado presentar su solicitud de participación. Salvando esta diferencia, las fases del proceso son similares:

  • Comunicación: la empresa informa a aquellos empleados que optan al puesto. En esta etapa, la comunicación puede ser abierta, mediante anuncios públicos dentro de la organización, o bien cerrada. En este segundo caso se informa individualmente a candidatos previamente seleccionados.
  • Selección: la compañía evaluará las aptitudes y la adecuación a la vacante entre los empleados interesados.
  • Decisión: la empresa se reúne con la persona elegida para acordar las condiciones del nuevo puesto.

Habitualmente, todas estas fases serán gestionadas por el departamento de RRHH, aunque también pueden ser realizadas a través de profesionales externos especializados en estos procesos. Y es que, aunque las promociones internas pueden guardar similitudes con la captación externa de talento, presentan algunas peculiaridades, tanto por la cantidad de información presente como los factores decisivos para llevarla a cabo.

 

Adapta tu CV para la ocasión

De cara a enfrentarse a un proceso de promoción interna, no es necesario que se realicen grandes cambios en el currículum vitae. No obstante, es recomendable adaptarlo para que se adecúe mejor a las exigencias de este tipo de procedimiento de selección. Para optimizar el contenido de este documento, es bueno tener en cuenta una serie de aspectos:

  • Informarse sobre el nuevo puesto: resulta fundamental conocer lo más a fondo posible los detalles del cargo al que se opta. En este sentido, resulta muy útil consultar a personas de la organización que tengan experiencia en él y si es posible también de otras empresas.
  • Resaltar lo más adecuado: una vez conocidas las nuevas demandas, conviene dar importancia a aquellas competencias, habilidades y experiencias más relacionadas con el puesto al que se aspira. Entre estas, es aconsejable destacar las más recientes, porque suelen ser tenidas más en cuenta.
  • Desarrollar más la experiencia en la empresa: la persona que lleva a cabo esta selección interna no siempre conoce la carrera de los candidatos dentro de la compañía. Debido a ello, cuanta más información reciba el empleador interno, tendrá un mayor número de aspectos a considerar positivamente.

 

Prepara la entrevista y sácate partido

Normalmente, un proceso de promoción interna cuenta con la entrevista personal como principal elemento diferencial. Esto hace que sea una fase de suma importancia de cara a la consecución del ascenso. Por ello, una buena preparación y soltura a la hora de enfrentarse a ella resulta fundamental. Una reunión de este tipo tiene varias peculiaridades importantes que la distinguen de una tradicional, las principales son las siguientes:

 

  • Mayor conocimiento por parte del entrevistador: esta es la diferencia más notable. En una entrevista interna, la persona que la realiza puede acceder a un volumen de información superior. Esto provoca que el nivel de detalle de las preguntas sea mayor y, por ello, el entrevistado debe responder a cuestiones más específicas, como un proyecto en el que se ha participado, gestión de una crisis, aspectos a mejorar, etc.
  • Mayor importancia del conocimiento de la empresa: para acceder a un nuevo puesto dentro de la misma compañía y adaptarse a él es importante tener una amplia concepción de las áreas de actividad. Por ello, en este tipo de entrevistas se hace más hincapié en este aspecto.
  • Cercanía con el entrevistador: el hecho de que habitualmente el entrevistado conozca a quien le entrevista posibilita que el tono sea más relajado. Sin embargo, el candidato ha de mantener un discurso correcto y profesional para demostrar su interés y valía por el puesto al que aspira.

 

Consejos para conseguir el ascenso

Para conseguir el puesto al que se opta, es necesaria una buena preparación y competitividad por parte de quien aspira a él. En la elección final de un proceso de promoción interna hay detalles que pueden inclinar la balanza de un lado o de otro. Por ello, resulta útil tener en cuenta una serie de cuestiones que pueden ser decisivas:

  • Mostrar interés desde el principio: uno de los criterios que pesan en este proceso es la motivación del empleado por conseguir el nuevo cargo. Debido a esto, es importante que el trabajador exprese su interés desde el inicio y se informe del estado del procedimiento.
  • Estar abierto a nuevos retos: la transición hacia otro cargo requiere un cambio en cuanto a la forma de trabajar e incluso al lugar de hacerlo, ya que el puesto puede conllevar movilidad geográfica o nuevas fórmulas, como el teletrabajo. Tener seguridad hacia el nuevo reto y demostrarla constituye un punto a favor.
  • Interesarse en las nuevas tareas: demostrar interés por los retos profesionales que brindará el nuevo puesto es algo positivo, ayudando a iniciar el proceso de formación y a la vez demostrar compromiso. Así, el empleador podrá valorar la implicación del candidato con la empresa y su nuevo cargo.
  • Contribuir al buen ambiente: durante este proceso, el empleador interno valorará positivamente que el candidato esté cómodo en la empresa y con sus compañeros. Este es un aspecto clave en el buen funcionamiento de las organizaciones, porque si el clima de trabajo es sano, la productividad es mayor.

 

Cómo adaptarse al nuevo puesto

Tras haber superado la fase, el profesional debe aclimatarse rápidamente a la realidad del cargo que ha logrado. A pesar de haberse informado con anterioridad de cara al proceso de selección, es necesario ampliar el conocimiento sobre los nuevos requerimientos. En primer lugar, habrá un periodo de aprendizaje, en el que puede resultar muy útil preguntar a las personas más cercanas y experimentadas con el fin de entrar mejor en la nueva dinámica de trabajo.

En este punto, es frecuente que el profesional que llega a un nuevo cargo tenga afán por demostrar sus aptitudes desde el principio. Es importante que las nuevas ideas que aporta se hagan notar; sin embargo, estas serán más útiles si se adaptan correctamente a las necesidades del departamento. Para lograr esto, mantener una escucha activa resulta fundamental, algo que, sin duda, contribuirá al éxito inicial.

Por último, es importante potenciar las relaciones con los compañeros. Reunirse con ellos fuera del entorno laboral en un ambiente más relajado o participar en dinámicas de team building puede ayudar en este sentido. Así se mejorará la confianza en ellos, que resultará fundamental a la hora de resolver problemas y trabajar en equipo de manera más cómoda y eficiente.

 La mayor parte de las empresas tienen vacantes en sus filas y buscan cubrirlas con el talento más adecuado. Según un informe de Randstad Research de 2018, cerca del 47 % de ellas optan por la promoción interna como solución. Esta práctica les permite apostar por profesionales que ya conocen la empresa y su cultura corporativa. Además, según un informe de Randstad Workmonitor, el 58 % de los trabajadores se muestra interesado en promocionar en su empresa, por lo que se trata de una gran oportunidad de mejorar el employer branding.

Al haber aumentado la competitividad en la captación de talento, los procesos de selección interna se hacen cada vez más frecuentes. Esto provoca que el profesional deba de familiarizarse con ellos y prepararse bien con el fin de impulsar su carrera dentro de la empresa y desarrollar sus competencias.