Las empresas encuentran entre sus plantillas profesionales de diferentes edades, sin embargo, es el talento sénior el que aporta un know-how muy valioso para las compañías ya que la combinación de su experiencia junto al talento más joven puede dar excelentes resultados.

“Los jóvenes van más rápido, pero los mayores conocen los atajos”. Con esta frase, el economista Johannes Koettl resume todo el expertise que el talento sénior puede aportar a una empresa, ya que su conocimiento les permite actuar con vehemencia y profesionalidad además de establecerse como líderes y modelos a seguir por las nuevas generaciones que se incorporan al mercado laboral.

Según los datos del último trimestre de 2019 elaborados por la Encuesta de Población Activa (EPA), por edad, el empleo creció en el grupo de 45 y más años y en el de 30 a 34 años: “El mayor aumento (29.500 ocupados más) se da entre las personas de 55 y más años”. 

Estos datos muestran una realidad cada vez más presente entre los departamentos de Recursos Humanos de las compañías, el expertise sénior se tiene en cuenta.

 

Beneficios a la hora de contratar profesionales sénior

Contar con el talento mayor de 45 años en las empresas es apostar por la experiencia, el compromiso y la competitividad, además de:

– Confianza. Profesionales con gran experiencia, criterio a la hora de realizar las tareas y un conocimiento del sector, es el resultado de la seguridad adquirida y la confianza en la compañía y ellos mismos.

– Contactos. Los años trabajados se traducen en una amplia y útil cartera de clientes y contactos.

– Estabilidad. La rotación dentro del grupo sénior suele ser inferior a otras generaciones, lo que ahorra grandes costes a las empresas.

– Diferentes tácticas. Los métodos de trabajo de todas las generaciones de empleados conviviendo juntas aporta un amplio abanico de posibilidades que hace aumentar la productividad y creatividad.

 

Perennials, la edad es la mentalidad

Si bien es cierto que ha habido numerosos estudios acerca de la personalidad millennial y las aptitudes que pueden aportar a las compañías, el talento sénior se ha podido ver relegado de atención por parte de los expertos en Recursos Humanos.

El término perennial acuñado en 2016 por la directora creativa y empresaria tecnológica, Gina Pell, define a esta nueva categoría sin etiquetas, es decir, pretende poner de relieve que la edad es lo de menos, lo que importa es la actitud y la capacidad de crear cosas nuevas. Unas actitudes que comparten las personas en general y no unas generaciones definidas por la edad de nacimiento.

Con esta propuesta disruptiva para un mundo catalogado se otorga todavía más importancia a la creencia de que el talento sénior nunca es un impedimento o una barrera que limite el crecimiento de una empresa, sino todo lo contrario.

 

Una realidad creciente

Desde Randstad outplacement conocemos muy bien la realidad a la que los sénior se encuentran a la hora de buscar trabajo.  Un 37% de las personas que participan en programas de recolocación tienen entre 46 y 55 años y un 15% son mayores de 56.

El objetivo de estos programas es minimizar el tiempo de inacitividad y definir cuanto antes un nuevo proyecto profesional. Con el colectivo sénior se trabaja especialmente en deshacer creencias, que ayuden y empoderen al profesional como la mejor alternativa para las compañías. Se trabaja en cómo poner en valor la experiencia, en cómo demostrar la eficacia fruto de la experiencia y en cómo demostrar la capacidad como fruto de la eficacia.

Ofrecer programas de recolocación o transición de carreras a profesionales sénior que salen de una empresa y tienen que enfrentarse a un nuevo futuro profesional, es fundamental, es una cuestión de Responsabilidad Social Corporativa. Los resultados entre contar con un programa de ayuda a la recolocación y no contar con él, reduce la media nacional de casi 15 a 4,5 meses para encontrar empleo. 

A modo de conclusión, el aumento de la esperanza de vida en España está conllevando a un cambio de modelo en el mercado laboral, donde alargar los años que dedicamos a la carrera profesional se va a convertir en algo inevitable. Es por este mismo motivo que el talento sénior ya está jugando un papel muy importante en las compañías, algo que obliga a los profesionales de los Recursos Humanos a apostar por este expertise mediante políticas que ayuden a la contratación generacional.