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Una de las principales consecuencias de la transformación tecnológica, social y económica que estamos viviendo reside en la necesidad de encontrar el mejor talento para nuestras compañías. Un talento innovador, flexible con capacidad de adaptación al cambio.

En este sentido, las empresas nos enfrentamos a un doble reto:

  • La anticipación al cambio: nuestra capacidad y la de nuestros equipos de selección de talento y RRHH de anticiparse a estas necesidades futuras y seleccionar perfiles elásticos que, no sólo se adapten al cambio, sino que lo sean capaces de impulsarlo dentro de la organización.
  • La atracción del mejor talento: un reto para el que es necesario focalizarnos en trabajar nuestra “marca empleadora” , poniendo el foco en una buena estrategia de employer branding que nos identifique como “el mejor lugar para trabajar”.

 

En definitiva, tenemos que ser capaces de convertirnos en el lugar en el que quiere trabajar el mejor talento y responder a sus expectativas.

 

Por eso, antes de elaborar un plan de employer branding, es necesario diferenciarse definiendo el valor añadido que la empresa puede aportar a sus empleados y candidatos, que, dependiendo de la naturaleza de la actividad, no siempre será la misma. Esta fórmula se conoce como EVP (Employee Value Proposition) y agrupa todos los elementos que pueden condicionar que el talento se una a esa empresa o se mantenga en ella.

¿Cómo podemos hacerlo? Entendiendo qué buscan nuestros potenciales trabajadores a la hora de elegir dónde depositar su talento.

Según el Employer Brand Research de 2019, un 89% de los españoles comprueba la reputación de una empresa como factor para valorar si incorporarse a ella.

Si nos fijamos en los aspectos que tienen en cuenta, más allá de los meramente retributivos o vinculados con la solidez financiera de la compañía, el talento exige marcas con valores, marcas que apuestan por la diversidad, por la inclusión y que quieren sentir que la compañía en la que trabajan refleja y materializa sus propios principios.

Aspectos como contar con un talento diverso, tener un plan de igualdad, promover las estrategias de responsabilidad dentro de la compañía, reflejar una conciencia social y ambiental sólida, son hoy requisitos claves para construir una estrategia de marca empleadora que responda a las expectativas del talento que buscamos.

Según el último informe publicado por Randstad sobre las tendencias que marcarán la gestión de talento en 2020, más de un 80% de los directivos y responsables de RRHH  afirman que las políticas de gestión e inclusión de la diversidad ayudan a atraer y fidelizar el mejor talento.

Una estrategia que responde, ni más ni menos, que a la demanda creciente del talento por apostar por marcas empleadoras con valores.

¿Qué valores demanda el talento del presente y el futuro?

Según la encuesta global realizada por Deloitte a los millenials en 2019, generar un impacto social positivo y dejar huella en su entorno es una de las prioridades en la vida de cerca de un 50% de los jóvenes de menos de 35 años.

Estos jóvenes definirán las estrategias de employer branding del futuro, unas estrategias  que pasan por, según más del 35% de los jóvenes, apostar por la diversidad, la inclusión y la reducción de las desigualdades. Siendo esta una de las variables que más crece en lo que los millenials consideran que deben ser las prioridades empresariales.

Las evidencias de que la palanca económica por sí sola ya no es suficiente atributo para atraer el mejor talento entre los más jóvenes, cada vez es más clara.

A aspectos ya conocidos del salario emocional como la conciliación, la flexibilidad laboral, el desarrollo profesional o la confianza, se suman otras variables como:

  • Diversidad e inclusión: Trabajar en entorno diversos en el que se apueste por el talento por encima de otras características no sólo enriquece el entorno laboral y fomenta la sensibilización y la normalización, además es un aspecto clave para más de un 48% de los trabajadores.
  • Impacto social y ambiental positivo: tener la posibilidad de trabajar en una empresa que genera un impacto positivo en la sociedad y que se preocupa por su entorno se convierte en un importante valor añadido a la hora de buscar trabajo. Además, estos aspectos no sólo generar e impulsan el employer branding, además mejoran el orgullo de pertenencia.
  • Buen clima laboral: Cerca de la mitad de los trabajadores consideran el clima laboral y la felicidad en el trabajo como un elemento prioritario a la hora de seleccionar el lugar en el que quiere trabajar. Siendo además un factor importante de movilidad laboral.

¿Por qué la inclusión de la discapacidad y la apuesta por el talento diverso favorece el employer branding?

La diversidad y la inclusión tienen un factor de transversalidad en todos los aspectos que hemos mencionado.

Las empresas que apuesta por la inclusión y la diversidad demuestran una preocupación por su entorno, una sensibilidad y unos valores que, además, comparten con sus empleados haciéndoles ser parte de una realidad laboral diversidad que se enriquece con capacidades diferentes.

Por otro lado, las diferentes capacidades que desarrollan las personas con discapacidad y que les ayudan a buscar soluciones diferentes para hacer frente a sus retos, les convierten en un talento flexible que aporta innovación y capacidades diferentes a las compañías y, con ello, refuerza el atractivo externo de la empresa y su capacidad de adaptación al cambio.

Además, las políticas inclusivas generan un espíritu de integración y trabajo en equipo, requieren del compromiso y sensibilización del resto de empleados, lo que permite impulsar una mayor cohesión en los equipos y mejora del clima laboral.

Así, las personas con discapacidad se convierten en componentes clave para la empresa sumando a ella:

  • Creatividad e innovación: las personas con discapacidad tienen que llegar a los mismos objetivos que el resto, pero tienen que hacerlo de una forma diferente y buscando soluciones diferentes. Esto les hace impulsar su capacidad de innovar e incentivar el pensamiento creativo.
  • Resiliencia: una cualidad esencial para adaptarse al contexto laboral actual que para las personas con discapacidad se encuentra consolidada puesto que para ellos muchas acciones cotidianas suponen un esfuerzo adicional.
  • Capacidad de adaptación y mejora continua: Las personas con discapacidad tienen el reto constante de encontrar su hueco en la sociedad. Esto les hace capaces de adaptarse a diferentes entornos y convertirse en un talento elástico.
  • Trabajo en equipo y colaboración: Los entornos colaborativos son sin duda una de las claves para el contexto laboral actual, entornos en los que la colaboración y el trabajo en equipo conduce a la eficiencia a la agilidad en los procesos. Para las personas con diversidad funcional, que asumen retos en su día a día más complejos que el resto de la población, esta necesidad de colaboración y este aprendizaje constante de la importancia de trabajar y contar con otros, les ayuda a ser mucho más capaces de asumir este contexto colaborativo.

Por todo ello, desde Fundación Randstad trabajamos al lado de las empresas para impulsar su apuesta por la responsabilidad social, especialmente en lo relativo a aspectos de inclusión, integración, diversidad e igualdad de oportunidades.

La diversidad es un aspecto clave en la gestión de los RRHH y, como expertos en gestión de personal y con 15 años de experiencia en la integración de la diversidad, la discapacidad somos conscientes del importante valor que aporta, tanto en la empresa, como en el impulso y atracción de talento.

Pero también, conocemos los retos que afrontan todas las compañías en su camino a la inclusión y lo importante que es la sensibilización y la normalización, antes durante y después de los procesos de integración.

Por eso, para conseguir que la diversidad sea un valor añadido y un valor que sume dentro y fuera de la empresa, es necesario el apoyo, conocimiento y compromiso para impulsar la igualdad de oportunidades.

Descubre cómo podemos ayudarte en Fundación Randstad.