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Cada vez son más las empresas que se plantean implementar medidas a favor de una mayor flexibilidad laboral. Nos encontramos en un momento en el que, cada vez más, se habla de este concepto. Según el estudio de Employer Branding Randstad Award 2016, “el 55% de los trabajadores a nivel mundial preferiría un horario laboral flexible”. En España, para el 45% de la población activa es una de las 5 primeras prioridades, detrás de la seguridad en el trabajo y el buen ambiente en la empresa. Además, el 36% de los ocupados afirma que desearía una jornada de trabajo más flexible dependiendo del día de la semana.

Adoptar una verdadera flexibilidad laboral supone, para las empresas, un cambio de mentalidad en el que el presentismo pase a un segundo plano haciendo foco en la productividad.

 

Las ventajas de un trabajo flexible
Cuando hablamos de flexibilidad laboral nos referimos a la racionalización del trabajo, a la productividad, a encontrar el equilibrio entre los intereses de la persona y los de la empresa. Y es que todas estas cualidades tienen un mismo fin, conciliar la vida personal con la profesional.

El rendimiento y la productividad aumenta cuando las personas están satisfechas con su trabajo. Un equipo con posibilidades reales de conciliar, es un equipo sano, eficaz y motivado. Así lo certifica un estudio difundido por la Comisión Europea, que afirma que las personas capaces de compatibilizar su faceta familiar y laboral son más eficaces en sus puestos de trabajo.

Además, con la estandarización de la flexibilidad en el trabajo se conseguiría una gran disminución del gasto de energía, con el ahorro económico que esto supondría. En muchas compañías el teletrabajo, es ya una realidad. Posibilita la reducción de costes para las empresas (menores infraestructuras, gastos de mantenimiento…); a la vez que los empleados ahorran tiempo en desplazamientos y gastos de transporte.

La estabilidad y la retribución, así como la formación, la conciliación, la igualdad de derechos y la apuesta por la diversidad son materias que se pretenden recoger e incorporar en la nueva agenda integral de calidad de Responsabilidad Social Empresarial para mejorar la calidad en el empleo.

 

¿A qué otros ámbitos podemos llevar la flexibilidad laboral?
En Francia, a partir de enero de 2017 se regulará por ley la posibilidad de desconexión digital, una medida que ampara a los empleados para mantenerse al margen de correos, llamadas telefónicas o cualquier dispositivo tecnológico que implique alguna responsabilidad en el trabajo fuera de la jornada laboral. Un paso más a la hora de poner distancia entre empleo y tiempo libre o de descanso.

No obstante, las nuevas tecnologías han permitido simplificar y hacer más fácil la comunicación entre empleados. La era digital abre grandes puertas al trabajo y a la flexibilidad, y es por esto que invertir en ellas puede ofrecer grandes resultados.

En algunas empresas como Google, Amazon o Microsoft han implantado en su política de empresa remunerar a sus empleados en función de la consecución de objetivos y no de horas. De esta forma, son las personas quienes deciden la distribución y optimización de su tiempo a fin de cumplir con las metas marcadas.

También se habla de flexiseguridad, un término que engloba flexibilidad y seguridad social dentro de la empresa, donde el objetivo principal es adaptar las necesidades de los empresarios con unas condiciones laborales que también beneficien a su equipo. Lo que se pretende conseguir con este concepto es fomentar la flexibilidad en el trabajo, la protección social y la política de formación.

Hay varias empresas conocidas por usar esta ética de trabajo bajo la filosofía de “si la empresa gana, ganan los empleados”. El vínculo entre empresa y equipo se ve fortalecido, dando como resultado que ambas partes salgan favorecidas. Así, cuando la empresa aumenta sus ganancias, los empleados -a su vez- ven incrementado su salario, premiando proporcionalmente su implicación y esfuerzo.

En definitiva, las ventajas de implementar la flexibilidad laboral en el trabajo son muchas: se consigue un aumento de productividad, reducción de absentismo, mejora del clima laboral y facilita la retención del talento.