Tiempo de lectura: 4 minutos.

El balance de la pandemia resultó especialmente desolador en el caso del comercio. Especialmente el minorista, que, en muchas ocasiones, tuvo que echar el cierre sin otra alternativa que la del canal presencial. Una situación especialmente sangrante para los comercios situados en zonas de gran tránsito o cuya facturación dependía en buena medida de unos de los principales motores económicos de nuestro país: el turismo.

Ante este escenario, ni las ofertas y rebajas, habituales salvavidas para temporadas de baja facturación, pudieron aliviar las caídas de un sector impactado con virulencia por la crisis. Por ejemplo, Acotex, la patronal del comercio textil, valoró como malas tanto las rebajas del verano como las de invierno.

Si el sector tuvo algo a lo que aferrarse durante la crisis, fue sin duda el comercio electrónico. Muchas empresas, por pequeñas que fuesen, ya tenían diseñado y en funcionamiento un e-commerce con el que poder seguir facturando en ausencia del canal físico.

Otras, pudieron reaccionar con celeridad, diseñando planes de comercio electrónico y haciéndose con el talento necesario para poder reaccionar a la situación, amortiguando algo la caída de los ingresos y aprovechando la tendencia de compra online de los consumidores. Una tendencia que se tradujo en un incremento sustancial de la actividad logística, uno de los pocos sectores en generar durante los meses más crudos de la pandemia, y en un aumento notable de las compras a través de comercio electrónico.

En concreto, y según CaixaBank Research, el peso del gasto en e-commerce sobre el total del efectuado en TPV pasó del 8% en octubre de 2019, antes de la irrupción de la pandemia, al 33% en mayo de 2020, en pleno confinamiento. Pero tras esos meses tan difíciles, en octubre, este porcentaje retrocedió al 13%. Entonces, ¿cuál será el verdadero peso del comercio electrónico en el retail del futuro?

La importancia de la omnicanalidad

Lo cierto es que el canal online y el físico no son sustitutivos, todo lo contrario, son y deben ser complementarios para crear una experiencia de usuario diferencial en un mercado tan competitivo. Es precisamente en este escenario donde las empresas deben innovar y marcar la diferencia con propuestas basadas en la omnicanalidad, con el objetivo de atraer y fidelizar al cliente en cualquier canal y bajo una propuesta común.

Ahora que la recuperación está en marcha, es el momento para que las empresas del sector retail, independientemente de su tamaño, diseñen una estrategia en la que el canal online y el punto de venta ofrezcan ventajas diferenciales ante clientes cada vez más exigentes, informados y con acceso a un mercado global e interconectado.

Desde Randstad, recomendamos a las empresas interesadas en diseñar una estrategia de venta disruptiva y diferencial hacerse con el talento necesario. Nuestros consultores especializados en el sector retail son expertos en lo que demanda un mercado tan competitivo y cuentan con bases de datos con profesionales con las competencias necesarias.

Entre esas habilidades, destacan las nuevas tecnologías, ya que para diseñar una estrategia de marketing online que realmente destaque, es necesario que los profesionales se desenvuelvan eficazmente con herramientas digitales destinadas a mejorar las experiencias de compra, como la Inteligencia Artificial, el maching learning o la analítica de datos.

Si quieres saber más, no dudes en contactar con nosotros.