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Continuos cambios normativos, cambios en el mercado, consumidores más exigentes y que quieren más información… Las compañías farmacéuticas y sus trabajadores tienen que adaptarse a convivir con el cambio y gestionar en entornos de incertidumbre.

De ahí que, durante los últimos años, las empresas farmacéuticas españolas hayan tenido que adaptar sus estructuras, sus procesos, sus estrategias, sus productos, etc. Las causas que han producido estos cambios son múltiples, pero destacan la reducción del gasto público, la dificultad en el acceso al crédito y las modificaciones normativas.
Es cierto que la incertidumbre afecta a todos los sectores y todas las organizaciones, pero en diferente medida. Harvard Business Review confirma que la industria farmacéutica es una de las más afectadas. De hecho, encabeza la lista de las más perjudicadas tras el sector del equipamiento médico, la informática y el software.
Presente y futuro

A pesar de ello, la industria está ya recomponiéndose y continuará siendo uno de los sectores económicos más importantes en nuestro país y en el mundo, en general. En la próxima década, los avances científicos y tecnológicos, los cambios socio-demográficos y la demanda cada vez mayor de medicamentos revitalizarán el sector.
Así lo afirma el informe “Pharma 2020: from vision to decision” elaborado por PwC. El estudio constata el impacto en la industria española de la recesión económica, igual que ha sucedido en otras industrias europeas, como la griega, la irlandesa, la italiana y la portuguesa, pero augura un futuro brillante.
Si bien el futuro es prometedor, es necesario superar antes los desafíos que plantea el presente y parece que no todas las compañías están preparadas para lograrlo. PwC es categórica: “El desafío de mañana es el desarrollo de nuevos medicamentos que pueden prevenir o curar enfermedades actualmente incurables. El desafío de hoy es llegar a mañana y eso es una tarea difícil en sí misma”.
Herramientas para hacer frente a la incertidumbre

Las claves para superar el “desafío de hoy”, garantizar el éxito (y la supervivencia) de las corporaciones, radican en un cambio de gestión que, a su vez, se base en un replanteamiento profundo de las culturas corporativas. Las culturas de empresa tienen que transformarse para ser más flexibles y adaptables.
El informe de PwC critica la “esclerosis cultural” de muchas organizaciones, que cuentan con modelos de gestión y estrategias “tradicionales” y que han quedado obsoletas. De hecho, afirma, en la mayoría de ellas continúan vigentes estilos, comportamientos y valores que “prevalecían 20 años antes” y que ya no tienen validez.
Estas culturas corporativas tienen que abrazar la innovación, que no puede quedar relegada a los departamentos de I+D como si fueran compartimentos estanco.
En este sentido, otro estudio, en este caso de Accenture (“The Future of Pharmaceutical Innovation”) afirma que hay que “institucionalizar una cultura de la innovación y del espíritu emprendedor mediante el establecimiento de recompensas a los líderes que asuman riesgos informados y den enfoques creativos”.
Este cambio cultural “requerirá una evolución significativa con una perspectiva holística que integre la estrategia, los procesos, las personas, la organización y la financiación”. Es decir, la innovación debe pasar a ser un eje transversal en las organizaciones farmacéuticas.

La cultura de las empresas del sector tiene también que adoptar un enfoque más colaborativo. El intercambio de información dentro de la empresa entre personas y áreas impulsa el desarrollo de todos los actores implicados. Pero, además, este espíritu colaborativo debe impregnar también las relaciones externas.
Las compañías, augura PwC, “tendrán que colaborar con las instituciones académicas, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, otras compañías de ciencias de la salud y otras partes interesadas, como los reguladores y los grupos de pacientes, para acceder a la mejor ciencia y eliminar los derroches”.
La simplicidad es otro de los valores a implantar, afirma Accenture. Simplificar las organizaciones excesivamente complejas es una necesidad a todos los niveles: “la creación de unidades de negocio independientes más pequeñas con autonomía en la decisión y el presupuesto; reducir el número de escalas de gestión y los órganos de toma de decisiones; y conectar la responsabilidad en la dirección estratégica con la responsabilidad presupuestaria y la rendición de cuentas”.
Por último, en esta lista no exhaustiva de herramientas para navegar en un contexto de incertidumbre, destacamos el enfoque en la globalización. La internacionalización ha permitido a las empresas nacionales mantener su nivel de crecimiento orientándose hacia los mercados exteriores. Más allá de los países de nuestro entorno, las economías emergentes (Latinoamérica, Medio Oriente y Asia) tienen una creciente demanda de productos farmacéuticos. Esta internacionalización tiene implicaciones en todas las esferas de las compañías: la selección de personas a incorporar, la formación y el desarrollo de las ya incorporadas, las estructuras, el establecimiento de procesos…
Tanto en la naturaleza como en el mundo económico y empresarial, las situaciones de crisis presentan desafíos que solo los organismos que se adaptan exitosamente a los cambios consiguen superar. Son estos los que sobreviven y crecen en detrimento de sus competidores.

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