Digitalizar el negocio es uno de los principales objetivos del sector hostelero español para los próximos años. Así lo demuestra la última encuesta que, hasta el momento, ha realizado la Federación Española de Hostelería (FEHR) sobre este tema entre los empresarios hosteleros para analizar el grado de implantación de las nuevas tecnologías en sus establecimientos. En él se confirma que las herramientas digitales ayudan a agilizar la actividad en los negocios. Por ello el 83,5% de los encuestados afirma disponer de un Terminal de Punto de Venta (TPV), un 26,1% de los restaurantes dispone de comandero electrónico, y un 2,5% afirma que cuenta con otras herramientas digitales como avisadores o datáfono. Asimismo, los sistemas digitales de gestión que ayudan a planificar y organizar mejor los negocios son cada vez más utilizados y ya cerca de la mitad de los encuestados (45,3%) afirma contar con alguno de ellos.

Este incremento del uso de la tecnología coincide con un aumento del número de trabajadores afiliados a la Seguridad Social en el sector, que en 2019 se acercó a 1,7 millones, lo que supone un incremento de un 3,1% respecto a 2018; es decir, más de 50.000. Todos estos empleados, por tanto, están viviendo el cambio que sus empresas están experimentando hacia la era digital. De hecho, según constata el estudio La innovación está en todas partes, realizado por Great Place to Work, esta industria se enfrenta a una necesidad inmediata de incorporar tecnología que le permita proporcionar una experiencia más personalizada, pero sin perder el toque humano. Las compañías del sector están adoptando un servicio basado en la capacidad que tienen todos sus empleados de innovar.

 

El equipo humano del sector hostelería

En este contexto, por tanto, el equipo humano cobra una gran importancia. El objetivo es contar con profesionales que sean capaces de exprimir al máximo las herramientas tecnológicas, contribuyan a la innovación y sientan como propios los desafíos a los que se enfrenta su empresa. Así pues, estas organizaciones cada vez precisan personal más cualificado. Precisamente, según se desprende del informe El futuro laboral del sector de la Hostelería 2019, de Randstad Research, uno de los problemas más relevantes del sector es el déficit de talento, más pronunciado que en muchos otros sectores económicos. No en vano, el 72% de las compañías encuestadas lo ve como un freno para el crecimiento sectorial, y un 48% considera que la situación va a empeorar próximamente.

Bajo esta perspectiva, la formación continua se perfila como la solución idónea para proveer a la hostelería de personal cualificado y mantener al que ya se tiene para que pueda hacer frente a los retos que presenta la innovación y la digitalización. Y es que, el desafío no solo es utilizar las nuevas herramientas digitales, sino también ser capaces de entenderlas y relacionarse con ellas de una manera natural para posicionar a la empresa adecuadamente frente a los nuevos hábitos de consumo de los ciudadanos. En este punto, por ejemplo, contar con conocimientos en marketing y redes sociales, gestión y análisis de datos o experiencia del cliente pueden ayudar en ese posicionamiento. Además, las escuelas de hostelería cada vez tienen más en cuenta el factor de la digitalización en sus formaciones.

Eso sí, esto implica también un cambio de mentalidad en este colectivo. Si bien las generaciones más jóvenes, como los “millennials” o la “Generación Z”, tienen interiorizada la digitalización; a otras de mayor edad todavía les cuesta incorporarla a determinados procesos. En este sentido, los primeros se pueden convertir en tutores de los segundos para facilitar esa adaptación. Esto, además, puede fomentar la motivación de unos y otros y un sentimiento de equipo que avanza unido en el camino hacia la implantación de las nuevas tecnologías en la empresa.

Todo ello, por supuesto, debe ir acompañado por una estrategia implantada por el departamento de Recursos Humanos para que la plantilla reciba la formación y los conocimientos acordes a sus necesidades, y que luego los pueda llevar a la práctica. Esto, a su vez, traerá consigo la aparición de nuevos perfiles profesionales que se apoyarán en la digitalización para ofrecer mejores servicios a sus clientes.

Por tanto, el sector no debe dar la espalda a la integración de las nuevas tecnologías, sino más bien apoyarse en ellas para que sus trabajadores sean capaces de llevar las mejores experiencias a sus clientes.

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