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Los cambios vertiginosos que ha traído consigo la crisis del COVID-19 han obligado a las empresas a modificar su hoja de ruta para hacer frente a ella con el menor impacto posible. Esta adaptación requiere un gran volumen de decisiones, que deben ser tomadas de la manera más acertada y rápida posible.

El CEO es la persona que tiene la máxima responsabilidad en esta elección, por lo que debe liderar a su equipo de la manera más eficaz, entendiendo siempre el contexto y las características de su empresa. En esta gestión del cambio, es fundamental acelerar la digitalización aprovechando sus oportunidades, poner en valor a las personas y su trabajo y llevar a cabo una política de comunicación eficaz.

Nuevas formas de actuación

La crisis del COVID-19 obligó a las organizaciones a convertir de manera instantánea sus procesos presenciales en remotos. Este gran reto resultó más sencillo para aquellas que ya tenían integrada una estructura de trabajo digitalizada, de forma que el cambio de lugar y la forma de trabajo no alteraron en gran medida los procesos habituales.

En el webinar "La evolución del del CEO y su visión" organizado por la Asociación Española de Directivos (AED) y que congregó a varios responsables de importantes empresas a nivel nacional, Rodrigo Martín, CEO de Randstad España, Portugal y Latinoamérica, apuntó que las empresas ya se estaban transformando de la mano de la tecnología, y esta situación ha sido un “acelerador” de ese cambio.

En esta importante transición, las personas han sido fundamentales para sacar el mayor partido a las posibilidades tecnológicas. Su capacidad de adaptación a nuevos escenarios ya era importante previamente, y en esta situación se ha puesto en valor más que nunca. Marta Martínez, presidenta de IBM para España, Portugal, Grecia e Israel, destacó esta adaptación del talento: “hemos visto la importancia de la flexibilidad y el compromiso de las personas”.

Gestión de las personas

El teletrabajo está siendo la mejor solución frente a los retos que plantea esta crisis, y es necesario gestionarlo de manera adecuada para que pesen más sus ventajas que sus desventajas frente al trabajo presencial. En este sentido, Antonio Huertas, presidente de Mapfre, distingue tres aspectos fundamentales para su buen funcionamiento:

  • Comunicación: las herramientas tecnológicas permiten que los mensajes lleguen de forma masiva y permanezcan, y, si se emplean de manera eficiente, la coordinación y eficacia de las tareas en remoto salen fortalecidas.
  • Supervisión: es común que el distanciamiento de los equipos provoque que el responsable aumente el nivel de control sobre las tareas. Sin embargo, esa supervisión debe ser equilibrada con el objetivo de no causar estrés en el talento y que la productividad se mantenga.
  • Interacción: la separación física de los equipos de trabajo dificulta el contacto directo y la comunicación entre ellos, algo que limita la creación de una cultura corporativa diferencial. Por lo tanto, es necesario buscar fórmulas que fomenten la interacción.

La importancia del liderazgo

Las organizaciones se nutren de las personas que forman parte de ellas, y deben tener un líder en el que se vean representadas. En estas situaciones de crisis el liderazgo se pone a prueba, como reconoce Rodrigo Martín: “la reacción positiva de los equipos te la tienes que ganar liderando con el ejemplo”. También resalta la importancia de la cultura corporativa, que marca el estilo de liderazgo y los procesos de selección.

La crisis nos ha enseñado que lo importante son las personas y los que estamos al frente solo podemos asumir ese papel de liderazgo practicando con el ejemplo.

Rodrigo Martín, CEO de Randstad España, Portugal y Latinoamérica

Además, como líder, un CEO debe cumplir otros requisitos fundamentales con el fin de afrontar los retos de una crisis y poder salir fortalecido de ella:

  • Saber delegar: un CEO no puede conocerlo todo y necesita apoyarse en otros profesionales más especialistas que puedan asesorarle en la toma de decisiones. En estas situaciones adversas, es fundamental esa confianza mutua que fortalezca las actuaciones en la búsqueda del objetivo común.
  • Líder humanista: un dirigente tiene dos facetas, el personaje y la persona. Cuando los equipos están distanciados, el CEO se hace menos visible y por ello es necesario que se exponga más y deje ver su faceta más personal para mantener así la conexión con el resto de los profesionales.
  • Valentía: en muchas situaciones el CEO debe tomar riesgos para afrontar los retos y poder crecer “siempre con sentido común, realismo y experiencia”, afirma Marta Martínez.
  • Visión integral sin perder la perspectiva: el corto plazo es lo que más importa y es necesario mantener el foco sobre ello, pero, para sostenerlo, el CEO debe no debe perder de vista el futuro, de manera que los retos del presente se traduzcan en enseñanzas útiles para más adelante.

Innovación para nuevos modelos de negocio

En este tiempo, la innovación y la creatividad se han convertido en una prioridad, persiguiendo el objetivo de buscar las mejores soluciones posibles. A causa de ello, muchos proyectos que estaban previstos a futuro se han acelerado para arrancar en el presente, al hacerse más necesarios.

Además, esta crisis ha generado nuevos escenarios que han servido de aprendizaje dando origen a multitud de ideas y visiones que serán útiles en el futuro para crear nuevas propuestas de valor y soluciones más eficientes, que se convertirán en nuevos modelos de negocio en el futuro.

El contexto generado por el COVID-19 ha supuesto un importante desafío para todas las personas que forman parte de cada organización, que se han visto obligadas a modificar de una forma u otra su trabajo habitual. Los responsables de las compañías han liderado este proceso de cambio rápido tratando de minimizar las consecuencias negativas. El proceso de digitalización en las empresas se ha acelerado y fórmulas como el teletrabajo y las soluciones tecnológicas se han extendido y han servido de enseñanza de cara a ganar competitividad en el futuro.