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El COVID-19 ha supuesto un golpe de gran magnitud en nuestra economía, pero no ha afectado a todos los sectores por igual. El sector agroalimentario español ha sido uno de los pocos que no solo ha mantenido su posición y su productividad, sino que se ha visto reforzado a pesar de la crisis sanitaria. Esta es la conclusión del estudio realizado por CaixaBank Research, un informe que asegura que, durante la crisis, la cadena agroalimentaria ha sido capaz de proveer de forma excelente las necesidades y la demanda de los consumidores, una demanda que ha aumentado desde la imposición del confinamiento como medida de control para la expansión del virus. El sector ha demostrado ser capaz de adaptarse con rapidez a este cambio.

La industria de alimentación española tiene el mérito de haber logrado contener el golpe de la pandemia. A pesar de que la economía española cayó un 6,3% en el segundo trimestre de 2020, el sector agroalimentario experimentó un crecimiento, que llevó a la industria a suponer casi un 4% en el PIB de nuestra economía, en comparación al 2,7% que representaba en el 2019.

Uno de los aspectos fundamentales ha sido el gran desempeño en la logística, en un país en que la distribución alimentaria ya era uno de los sectores en alza antes de la irrupción de la pandemia. En 2019, tanto en España como en Portugal, el negocio de la logística agroalimentaria alcanzó una facturación cercana a los 110.000 millones de euros, una subida de casi el 3% respecto al año anterior. La pandemia ha propiciado un nuevo crecimiento del sector debido al aumento de la demanda y la reducción de la movilidad de los ciudadanos en comparación a la época preCOVID-19.

En cuanto al mercado laboral, según datos del Informe Anual de la Industria Alimentaria Española durante el periodo 2019 – 2020, en el segundo trimestre de 2020, el número de ocupados en la industria de alimentación, bebidas y tabaco se eleva hasta las 515.900 personas, uno de los sectores que mejor ha soportado la fase más dura de la pandemia. El mercado laboral del sector ha evolucionado de forma positiva teniendo en cuanto la situación de crisis que está azotando a nuestra economía. De hecho, ha sido uno de los sectores con menos destrucción de puestos de trabajo, y con un porcentaje bajo de empleos que se han visto afectados por un ERTE.

La necesidad de modernizar la industria agroalimentaria

A pesar de que el sector alimentario de España se sitúa entre los más potentes del mundo en este ámbito, no se debe caer en el conformismo. El mundo no para, y la competencia no detiene su proceso de innovación, expansión y modernización. La era digital ya está aquí, y la industria alimentaria tiene que subirse al carro de la digitalización. El informe de CaixaBank Research asegura que esta crisis también nos ha proporcionado unas valiosas lecciones, unas advertencias que se deben tener en cuenta: las empresas con una mayor apuesta por la tecnología serán capaces de adaptarse mejor a los cambios repentinos además de mejorar la eficiencia y la productividad.

La implantación de estas novedosas tecnologías propiciará la automatización de muchos procesos de la industria, lo que supondrá una serie de mejoras en los tiempos de producción, además de la reducción de plazos de respuesta y sobreproducción, lo que le convertiría en un sector más sostenible. Ante la modernización de la industria, se demandarán nuevos perfiles laborales que se manejen con soltura en la nueva era digital.

Por eso es tan importante que los profesionales del sector de la alimentación cuenten con las habilidades y competencias que les permita adaptarse a un sector tan dinámico. En definitiva, un talento que ayude a marcar la diferencia y  en Randstad, podemos ayudarte. ¿A qué esperas?