Cada vez, son más las empresas que buscan nuevos métodos para diferenciarse de la competencia y aumentar su reconocimiento y notoriedad entre los clientes. Para lograrlo, deben entender cuáles son las novedades que acontecen en el mercado laboral español, y por ende, es necesario conseguir la mayor cantidad de información para tomar decisiones. El resultado de este proceso de investigación y recopilación de datos se conoce como inteligencia competitiva.

Estas actividades empresariales deben realizarse de manera ética y legal con el fin de obtener ventajas competitivas y mejorar los planes estratégicos en el entorno laboral. Según afirma Jorge Postigo Imaz, Jefe del Departamento en la Oficina Económica y Comercial de España en Londres, el 75 % de las empresas españolas no sabe cómo utilizarla y, además no dominan las funciones de obtención y de análisis de la información.

Al ser un porcentaje tan elevado, se pone de manifiesto que a la inteligencia competitiva le queda mucho camino para integrarse en los procesos estratégicos de la compañías. El Instituto de Ingeniería del Conocimiento (ICC) asegura que el Big Data puede favorecer a estos procesos, ya que incrementa la cantidad y la velocidad a la hora de recopilar información, además de analizarla de manera más sencilla y veraz.

 

¿Cuáles son los objetivos de la inteligencia competitiva?

Los planes de actuación de la competencia, los datos sobre los clientes y las oportunidades del mercado, es información que requieren las compañías a la hora de establecer estrategias de marketing y de posicionamiento. La escuela de negocios EAE Business School apunta que la inteligencia competitiva debe cumplir con los siguientes objetivos en las empresas:

 

  • Aumentar la capacidad competitiva: permite un mayor control sobre el mercado laboral y planificar estrategias más innovadoras para llegar a la mayor cantidad de clientes posible. Además, ayuda a conocer las fortalezas y oportunidades para la mejora de la organización.
  • Simplifica la toma de decisiones: debido a la información recopilada, la elección de los planes de actuación será más rápida y ágil. Los encargados de ello reducen tiempo de trabajo y consiguen llegar a soluciones más acertadas y oportunas, además de unos resultados de mayor calidad.
  • Reconocer las novedades y tendencias del mercado: la inteligencia competitiva ayuda a las empresas a percibir las oportunidades que existen en el mercado. Además, identifica posibles escenarios para mejorar el posicionamiento y conseguir más clientes.
  • Facilitar alertas sobre cambios que se producen en el mercado: la realización de estas actividades proporciona disparadores que ayudan a las compañías a desarrollar planes de contingencia y anticiparse a las posibles transformaciones que se pueden producir en el mercado. Además, permiten realizar planes de acción y buscar soluciones rápidas.

 

Una ventaja sobre tus competidores

Para las grandes empresas y las pymes, cometer errores puede resultar muy caro.  Por esta razón, la inteligencia competitiva se convierte en una técnica sistematizada fundamental para el funcionamiento de las compañías debido a que permite tomar decisiones sin intuiciones y mejorar la organización de los equipos. Además de ello, ofrece los siguientes beneficios:

 

  • Aumenta el control sobre el entorno competitivo: la IC (inteligencia competitiva) permite estudiar el entorno macroeconómico y los riesgos a los que se puede llegar a enfrentar la compañía. Para tener éxito es necesario conocer la evolución de los indicadores clave del sector y la competencia. Gracias a ello se pueden detectar señales que anticipen ciertas situaciones y preparar a los empleados para que actúen a través de competencias clave.
  • Innovación en el modelo de negocio y creación del producto: al actuar en un mercado altamente innovador y la aparición de nuevos empleos, la reunión de información de los sectores favorecen a las organizaciones a la hora de elaborar propuestas de valor. Para que éstas resalten en el mercado, deben de conocer todos los aspectos que envuelven al escenario donde se manejan.
  • Reconocimiento de nuevas oportunidades: la mayoría de las empresas buscan elevar sus beneficios y, para ello, se ven en la obligación de recolectar los datos suficientes sobre las necesidades de los consumidores. Gracias al conocimiento de las tendencias, el entorno económico y la evolución tecnológica, pueden llegar a acceder a las oportunidades que se mueven en el mercado y crear un mayor método de defensa.
  • Desarrollo de la eficiencia y eficacia en el tratamiento de la información externa: gracias a la implantación de sistemas de inteligencia competitiva, las empresas se librarán de invertir muchas horas en la búsqueda de fuentes de información sobre la industria a la que se dedican. Un empleado que se dedica a recolectar datos durante cinco horas por semana, lo podrá hacer en una hora.
  • Ahorro económico: al emplear menos tiempo y trabajo en la búsqueda de información, los costes de la empresa serán menores. Debido a ello, el dinero que no se ha gastado en este proceso podría invertirse en el desarrollo de acciones y futuras estrategias.
  • Reducción y protección de riesgos: al emplear la IC, las organizaciones pueden minimizar la incertidumbre y la aparición de contingencias. Los sistemas de inteligencia competitiva cuentan con alertas y señales que avisan a las empresas de posibles riesgos que pueden llegar a surgir en el entorno.
  • Eliminación de la sobrecarga de información: poder seleccionar las informaciones ayuda a las compañías a modificarlas en oportunidades competitivas. Además, se reconocerán los datos valiosos de los insignificantes.
  • Contribuye a tomar decisiones más eficientes: a causa de la diversidad de pensamientos en las empresas sobre el mercado laboral, la IC mejora el procesamiento de las resoluciones tomadas. Por ello, se verán favorecidos los diseños de modelos de negocio gracias al trato adecuado de los datos.

Pasos a seguir para llevar a cabo una buena gestión de la IC

Los canales digitales son las fuentes más comunes a la hora de buscar información sobre la competencia.  Es un acierto seguir indagando en todo tipo de sitios webs que proporcionen información de carácter público de las empresas para tener un conocimiento completo de todos los aspectos que les rodea. A veces, este procedimiento resulta un tanto complicado por la escasez de datos o por la inexperiencia. En definitiva, reconocer e identificar adecuadamente a los competidores, investigar sus antecedentes y actividad digital, además de hacer seguimiento de los nuevos productos o servicios que lanzan al mercado son algunas de las cosas a tener en cuenta en este sentido.

A pesar de sus ventajas, muchos líderes aún ignoran el potencial de la inteligencia competitiva. Lo cierto es, que cada vez son más empresas las que se plantean llevarla a cabo con la finalidad de conocer mejor los comportamientos y necesidades de los clientes, además de buscar y encontrar nuevas oportunidades de negocio.

Las instituciones académicas son más conscientes de su importancia y están instaurando en la enseñanza esta práctica tan útil para preparar a los profesionales de la innovación, planificación y el marketing a los retos de un futuro cada vez más cercano.