Los drones llegan al campo | Newsletter especialidades Agro | Febrero 2018

El uso de los drones en el sector agrícola llega con fuerza para potenciar lo que se conoce como agricultura de precisión o agricultura basada en un manejo localizado. Es una realidad que los métodos de trabajo y manejo de cultivos están cambiando a lo largo de toda la geografía mundial.

Hoy en día, se puede afirmar que la tecnología no se limita únicamente a ciertos tipos de sectores y funciones dentro de los mismos. Dada la gran adaptabilidad que la caracteriza, podemos observar cómo la agricultura se aprovecha de los últimos avances para extraer el máximo beneficio posible.

Durante el congreso agrario celebrado el pasado octubre en el Palacio de Exposiciones de Sevilla, la asociación Española de Drones y Afines (Aedron) dio a conocer que España cuenta con unos 2.700 operarios homologados para pilotar aeronaves no tripuladas, y de éstos, un 20% trabajan en el sector agrario.

Estas cifras son el reflejo de que estamos ante un nicho de mercado cuya brecha se irá estrechando a medida que la tecnología siga con su imparable avance. Además, la propia normativa de uso de drones facilita su utilización en campos abiertos, ya que solo se permite el vuelo lejos de la población y de los edificios. En este sentido, manejar un dron o UAV se asemeja a pilotar un avión, con la diferencia de que no están tripulados y llevan consigo una cámara de gran alcance, precisión y un procesador de datos.

El siguiente paso consiste en analizar atentamente la información recogida por un ingeniero agrónomo que sepa interpretar los datos. Con ellos se puede programar un tratamiento a medida, saber el estado del cultivo y establecer las cantidades de pesticidas a utilizar, entre otros beneficios.

 

¿Cuáles son sus aplicaciones prácticas?
En general y a modo de resumen se puede afirmar que las características principales que aporta el dron a la agricultura son la precisión y el ahorro de costes. Asimismo, a nivel práctico las aeronaves de control remoto ya se están utilizando para ayudar al agricultor con diversas tareas:

– Fumigación. El malgasto de pesticidas y plaguicidas tiene consecuencias directas contra el medioambiente y la economía. Los datos que recogen los drones informan sobre qué campos necesitan un tratamiento de fumigación con urgencia. Así, el mismo avión no tripulado puede aplicar el producto únicamente en la zona que lo requiere.

– Detección de plagas. La anticipación a que una plaga pueda arruinar la temporada es fundamental para preservar la cosecha de daños y pérdidas económicas desastrosas.

– Detección de luz. Gracias a la instalación de cámaras infrarrojas se puede percibir la luz que reflejan las plantas para detectar su estado de salud, lo que se conoce como análisis de vigor mediante índice NDVI.

La viticultura es la que más explota estas dos últimas aplicaciones mencionadas, tal y como demuestran algunas de las bodegas de la Ribera del Duero.

Otras aplicaciones:
– Análisis de la humedad de suelos.

– Estado de floración de las plantas.

– Evaluación de la calidad del pasto.

Además, las cámaras instaladas en los UAV pueden generar modelos digitales del terreno en 3D para poder medir superficies y volúmenes, entre otras cosas. Con ellas se llevan a cabo diversas misiones con la finalidad de:

– Realizar mapas cartográficos.

– Reconfigurar lindes.

– Detectar plantaciones ilegales.

– Tener mayor control forestal.

 

¿Qué depara el futuro?
La tecnología aplicada a la agricultura es un campo en pleno crecimiento cuyas novedades no dejan de aparecer. Las próximas en aparecer son:

– Aumento de la automatización. En unos años, la intervención humana se centrará en el análisis de la información recogida por las cámaras de los UAV y procesados a través de un software inteligente.

– Asistencia en la polinización. Debido a la reducción mundial del número de abejas, se están trabajando en alternativas para fomentar la polinización. Una de ellas la está llevando a cabo el Instituto Avanzado de Ciencia y Tecnología Industrial (AIST) de Japón, el cual ya está trabajando en un modelo de dron que asuma las funciones polinizadoras, hasta ahora solo asumidas por las abejas.

En definitiva, según la consultora Grand View Research, se estima que en 2024 el mercado de aeronaves agrícolas no tripuladas moverá 3.770 millones de dólares.

 

La tecnología para atraer a los jóvenes talentos
Hoy en día, no es común encontrar a estudiantes que se inclinen por la agricultura como opción para desarrollar su carrera profesional. Muchos de los que sí se decantaron por el campo lo hicieron por descarte de opciones o por tradición familiar.

Esta realidad puede cambiar si la tecnología pasa a ser un aspecto clave a la hora de gestionar las hectáreas de cultivo. El uso de los drones atrae al talento más joven porque supone una actualización de un sector culturalmente muy manual.

Con esto se demuestra que la revolución tecnológica es aplicable en cualquier sector, y el de la agricultura será uno de los más potenciados. Además, en España hay cerca de 20 millones de hectáreas cultivables, según datos extraídos de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo (Esyrce), característica que hace a la agricultura un campo todavía más atractivo.