El talento humanístico se presenta como necesario a la hora de enfrentarse a un futuro donde la tecnología y la digitalización son las grandes protagonistas. En los próximos años la tendencia será el nuevo humanismo empresarial.

El mercado cambia tan rápido como la aparición de nuevos avances tecnológicos en nuestro día a día. Este constante devenir que afecta directamente a la realidad laboral exige una formación especializada combinada con conocimientos transversales: las humanidades, antropología, filosofía y demás ciencias sociales se integran en los estudios digitales. Una fusión que da como resultado al profesional híbrido.

Si el hombre del Renacimiento era una persona cultivada en artes – a priori- tan dispares como la física, la astronomía y las artes literarias, el hombre del siglo XXI debe tener amplia formación en temáticas digitales o industriales junto con un bagaje más humanístico. Hoy en día ya existen ejemplos claros en Silicon Valley, donde varios ejecutivos provienen de carreras como sociología, literatura e incluso historia y danza. Sin ir más lejos, Catie Cuan, coreógrafa y bailarina, es uno de los fichajes del Laboratorio de Robótica, Automatización y Danza (RAD Lab) de la Universidad de Illinois.

¿A qué es debido este cambio de prioridades? Básicamente, los perfiles exclusivamente técnicos deberán lidiar tarde o temprano con la automatización de algunas de sus tareas, por lo que, sus conocimientos pueden verse relegados por un avance tecnológico. Si este profesional puede ofrecer otros aspectos más allá de lo puramente numérico, tendrá más opciones de adaptarse a una compañía que no puede parar de evolucionar.

Características de los profesionales híbridos

Reconocer el cambio y adaptarse son las primeras singularidades que les definen. Son profesionales versátiles que se reinventan mediante un aprendizaje constante que abordan desde una triple perspectiva:

  1. Clásica. Acceso a la información de manera tradicional.
  2. Práctica. Asimilación de los conocimientos a través del ejercicio.
  3. Asimilada. Aplicar a la vida diaria los conocimientos absorbidos.

Las compañías que integran profesionales híbridos son pioneras a la hora de ofrecer soluciones innovadoras y dinámicas.

Según el filósofo Zygmunt Bauman, “integrarse correctamente en un ambiente tan voluble pasa por cambiar nosotros a la misma velocidad y reinventarnos profesionalmente. Los trabajadores de hoy deben incorporarse a la rueda del cambio, de la que no deben bajar nunca, y no parar de aprender, porque los conocimientos actuales serán las rémoras del futuro”.

Por lo tanto, el nuevo humanismo empresarial se asienta sobre unos principios claros:

  1. Conocer fortalezas y debilidades.
  2. Tener empatía con los compañeros.
  3. Fomentar el trabajo en equipo.
  4. Sentir curiosidad para seguir aprendiendo e innovando.
  5. Tener la capacidad de automotivación y resiliencia.
  6. Asumir nuevos retos.

Adaptarse a las nuevas tecnologías

El entorno actual es cambiante, está hiperconectado y globalizado por un nexo común: la tecnología. Como ya adelantamos en nuestro Did you Know de 2019, “a este ritmo en 2020 en Europa habrá 750.000 puestos de especialistas TIC sin cubrir”.  Un dato que plasma la adaptación urgente que debe hacerse a la formación de estos profesionales.

Las nuevas profesiones que han surgido vinculadas a la tecnología son muy extensas. Es más, según el informe “The future of jobs”, presentado en el Foro Económico Mundial de Davos en 2016, el 65% de los niños que hoy empiezan Primaria trabajará en puestos que aún no existen.

Ante esta realidad cambiante en la que muchos puestos desaparecen para dar lugar a otros que requieren nuevas habilidades y conocimientos, los más jóvenes que empiezan su recorrido formativo deben clarificar los pasos a seguir teniendo en cuenta varios aspectos:

  1. Conocer las habilidades en las que se destaca.
  2. Investigar sobre la situación laboral y los puestos más demandados.
  3. Ser consciente de que la formación continuada es sinónimo de adaptabilidad.

Ante esta realidad solo cabe destacar que reforzar múltiples habilidades digitales y los conocimientos humanistas son los elementos necesarios para encarar el futuro laboral, ya que disponer de una mirada social y empática en el trabajo será un factor diferencial para la empleabilidad. Es decir, el profesional híbrido multiplicará su valor de mercado laboral al combinar la perspectiva humanística y los conocimientos prácticos digitales

En definitiva, con la revolución tecnológica se necesita cultivar aspectos humanísticos para seguir aportando mayores conocimientos de calidad y cohesión de equipo. El aprendizaje continuo se establece, así, como pilar de las organizaciones que quieran apostar por el talento dual.

¿Necesitas ayuda para afrontar estos retos?