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El sector del marketing ha sido un fiel termómetro de la marcha de la pandemia, adaptándose a la situación de cada momento, ayudando a las empresas a perfeccionar sus estrategias a pesar de las circunstancias, y conociendo las necesidades y gustos de los consumidores.

Pero ahora, cuando parece que el canal físico vuelve poco a poco a la normalidad tras una crisis en la que el comercio electrónico se ha consolidado definitivamente, surge la duda de cómo se va a adaptar el marketing a una nueva situación con muchos desafíos, pero también, oportunidades. Cabe preguntarse, por tanto, qué retos ha de abordar el sector a partir de ahora.

1.- Un nuevo consumidor. El consumidor al que estábamos acostumbrados ha cambiado considerablemente en los últimos años, una evolución que la pandemia y su consiguiente confinamiento no ha hecho más que acelerar. El consumidor está ahora más informado, es más exigente, consume en un mercado global y demanda una relación multidireccional con la empresa.

Las empresas se enfrentan además a un amplio abanico de perfiles o targets a los que acercarse, por lo que ha de ajustar correctamente el mensaje para llegar al consumidor que más le interesa. Una estrategia difícil de diseñar, pero que puede tener grandes resultados si se diseña adecuadamente.

2.- La consolidación del ecommerce. La pandemia ha provocado la aceleración de una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos años: el comercio electrónico. De hecho, el ecommerce ha sido la única tabla de salvación para muchas empresas, que vieron cerrar sus puntos de venta durante meses. Muchas de ellas, tuvieron que crear estrategias de venta online de la nada para tratar de aliviar en algo la caída de los ingresos, lo que conllevó una inversión no prevista, incluso de contratación de personal.

Los usuarios por su parte, muchos de ellos reacios a las nuevas tecnologías, tuvieron acceso a un mercado global, con mayores garantías, ofertas y alicientes que el comercio electrónico de hace apenas unos años. La experiencia ha sido satisfactoria y las empresas que han sabido hacerlo, pudieron fidelizar a sus clientes.

3.- El reto de la omnicanalidad. Actualmente, los consumidores exigen tener una mayor relación con las empresas, una comunicación bidireccional que más allá a la atención al cliente tradicional. Una comunicación, por tanto, que se produce en cualquiera de los canales que ofrece la empresa, algo que puede ofrecer también grandes oportunidades para las estrategias de marketing.

4.- La importancia de la reputación. La ominicanalidad antes mencionada tiene como principal desafío el cuidado de la reputación corporativa. En un mundo completamente interconectado, cualquier opinión o noticia negativa puede perjudicar seriamente la reputación de toda empresa y dar al traste con el trabajo de años en unos instantes. Por tanto, es muy importante que la estrategia no solo contemple una relación y atención esmerada a los clientes, sino que también tenga en cuenta cómo reaccionar ante una crisis reputacional.

5.- Un imprescindible: el talento. Para responder adecuadamente a estos retos es imprescindible contar los profesionales necesarios, con las habilidades y competencias precisas para desarrollar una estrategia capaz de aprovechar las oportunidades que ofrece la recuperación.

En Randstad, contamos con consultores especializados en el sector del marketing, que disponen del conocimiento del mercado y de los profesionales, necesarios para ayudar a las empresas del sector a marcar realmente la diferencia.

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