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Pere Relats, presidente y CEO de Relats Group

Relats Group, una empresa de espíritu internacional
Relats es una mediana empresa familiar catalana, altamente internacionalizada, que fabrica tubos aislantes eléctricos y térmicos flexibles, fundas de protección y de reducción del sonido y componentes de aislamiento electromagnético, especialmente aplicables a los sectores de la automoción, la aeronáutica, la industria ferroviaria, la electricidad, el electrodoméstico y la energía renovable.

Al mismo tiempo, continúa desarrollando nuevos mercados y aplicaciones en industrias como la médica. Relats es uno de los tres grandes productores globales de este tipo de productos y tiene presencia en 56 países, en seis de ellos con plantas productivas.

La empresa ha conseguido numerosas certificaciones de calidad como la ISO 9001 para manufactura industrial, la ISO / TS para el sector de la automoción y la eN 9100 del sistema de calidad total para el sector aeronáutico.

Por su parte, Pere Relats, licenciado en Ciencias Empresariales por ESADE, se incorporó a la empresa familiar en 1976 encargándose de liderar el proceso de transformación e internacionalización de la compañía del sector textil al textil técnico.

 

¿Cuál es, a grandes rasgos, la historia de la empresa?
Mi padre fundó la empresa en 1957, compró una pequeña fábrica textil en Caldes de Montbui, Barcelona. Durante 20 años la empresa hizo tejidos industriales, batas para uniformes escolares… En los años 70 y gracias a la conexión con empresas del sector eléctrico, empezamos a desarrollar trenzado de fibra de vidrio. Nosotros hacíamos el trenzado y nuestros clientes el acabado, el recubrimiento, que le daba el valor añadido.

Esta fue la base de nuestra especialización. Con el tiempo, para ganar clientes, empezamos la internacionalización. Ya en los setenta teníamos cifras de exportación del 40% de la totalidad de la facturación.

En los ochenta, hicimos la evolución para hacer el acabado final de las trenzas de fibra de vidrio para venderlo al mercado final y, para no entrar en conflicto con los intereses de nuestros clientes de la industria eléctrica, desarrollamos las aplicaciones de temperatura para pequeño electrodoméstico y electrodoméstico de temperatura, como hornos, encimeras, tostadoras, planchas… Desarrollamos este mercado desde cero. En la actualidad, somos uno de los tres fabricantes globales de elementos de protección para cableado en el sector automovilístico, ferroviario, generación de energía y aeronáutica. Hacemos fundas y elementos de protección a temperatura, aislamiento eléctrico, protección al impacto, etc.

 

¿Con cuántos empleados cuentan en la actualidad en España y en el mundo?
En las instalaciones de Caldes de Montbui somos más de 220 y, en todo el mundo, casi 530. Tenemos cinco plantas de producción, además de la de Caldes, en Reino Unido, China, México, Marruecos y una oficina técnico-comercial en Japón, que se está convirtiendo en un centro de distribución. También contamos con oficinas técnico-comerciales en EE.UU., Alemania, Australia y Francia. Estamos construyendo una nueva planta en Marruecos, que triplica la superficie actual, y estamos ultimando la constitución de Relats Vietnam, que será ya productiva en septiembre.

 

¿Qué retos comporta esta internacionalización?
Ser una empresa internacionalizada de nuestro tamaño, no dejamos de ser una pyme, requiere mucho esfuerzo personal. Tanto mi hijo, Oriol Relats, que es el director general, como yo mismo visitamos un par de veces al año todas las plantas del grupo. Hemos probado diferentes fórmulas, en la actualidad optamos por tener expatriados al frente de las plantas. Únicamente en Japón tenemos un director general japonés, pero ha trabajado durante 25 años asesorando a empresas catalanas y conoce bien nuestra idiosincrasia.

Intentamos hacer cantera, formar a gente y, a medida que las filiales crecen, también expatriamos a segundos niveles jerárquicos. Además del expertise, queremos que tengan bien arraigada nuestra cultura corporativa y que la trasladen a cada filial.

En función del país, protegemos un área concreta de la empresa. Por ejemplo, en China, la tecnología está completamente en manos de personal expatriado. En México, el director general es un financiero, también expatriado, porque allí protegemos más las finanzas.

 

Relats Group ha recibido recientemente el premio del Clúster de la Industria de la Automoción de Cataluña a la mejor empresa del año. ¿Qué les ha hecho merecedores de este premio?
Hemos recibido otros premios, pero tengo que decir que estamos especialmente orgullosos de éste, por las empresas con las que competíamos y porque nos lo ha otorgado un jurado de altísimo nivel. Nos lo han dado por nuestros resultados, en cuatro años hemos prácticamente doblado nuestra cifra de ventas, y porque estamos invirtiendo en cifras espectaculares dado nuestro tamaño. En dos años invertiremos 14 millones de euros en la nueva planta de Marruecos, en la de Vietnam, en ampliaciones en China y México. Además, estamos creciendo en empleo, en 2013 éramos 139 personas y ahora somos 222, únicamente en la planta de Caldes.

 

En su sector, la innovación debe ser una constante. ¿Cómo trabajan en ella?
En innovación invertimos mucho y cada vez más. A nivel estructural, hemos separado el departamento de I+D del departamento de mejora continua y de ingeniería de procesos. Esto implica que todos los procesos dependen de un departamento especial, que ha ido creciendo con el tiempo. En realidad, todos ellos están creciendo.

Para nosotros la innovación es fundamental, es nuestro camino de subsistencia. En el sector auto, los clientes demandan reducciones de precios constantes, del orden del 5%, y no solo eso, cada vez las exigencias son mayores. Nuestra defensa es la creación de nuevo producto porque con mejora continua no consigues reducir costes un 5% anual. El camino es encadenar productos nuevos que solapen sus ciclos de vida de especialidad a commodity, ir creando continuamente nuevos productos.

 

¿Qué supone el hecho de que Relats sea una empresa familiar? ¿Le confiere un espíritu diferente respecto a otro tipo de empresas?
Las empresas familiares efectivamente son diferentes, por lo menos ésta es diferente. Hay un tema de valores, si la empresa lleva el nombre de tu familia. Hay un plus de compromiso. No es un negocio cualquiera para ganarnos la vida, hay algo más detrás y no vale hacer las cosas de cualquier manera. Creo que hay un especial respeto por las personas y una mentalidad de subsistencia a largo plazo. Justo al contrario de las grandes multinacionales, cuyos CEO están valorados en función del valor de la acción ese mes y cobran unos bonos enormes en base a ello. Nosotros pensamos a diez años vista, buscamos que la empresa se pueda mantener en el tiempo.

En la gestión, somos muy ambiciosos y muy atrevidos industrialmente, pero muy conservadores financieramente, optamos por la autofinanciación a ultranza, el mínimo apalancamiento, la dependencia mínima de los bancos, una política de dividendos muy conservadora… Mis profesores de Esade no estarían de acuerdo, pero a nosotros nos ha ido bien hacerlo de esta manera, creyendo en el proyecto, en la empresa, dejando el dinero en la empresa, siempre.

 

¿Qué cualidades debe tener, a su parecer, un líder?
Un buen líder tiene que liderar con el ejemplo. También tiene que creer en la personas, motivarlas, tiene que ser un catalizador. Y, sobre todo, comunicar muy bien y, cómo no, ha de hacer de árbitro muchas veces.

Además, necesita crear equipos, mimar mucho la formación. Todo eso, nuestros líderes lo aplican aquí, pero también procuramos que se extienda a todas las filiales.

 

¿Cuáles son los retos que enfrenta la empresa en el futuro inmediato?
El objetivo es volver a doblar nuestro tamaño para 2020. No se trata de crecer por crecer. En la actualidad, tenemos unos 60 millones de euros de facturación agrupada. A pesar de que estamos en un micromercado, de que estamos presentes en 56 países, de que exportamos el 99% de la facturación, el tamaño tiene influencia. Somos el segundo de tres actores globales, el líder es entre 2,6 y 3 veces más grande que nosotros. La diferencia hace cinco años era de 7 veces, pero aún hay una diferencia de tamaño notable. Nuestros clientes nos dicen: “¿Quieres este nuevo proyecto?, pues necesitas una nueva planta en tal lugar”. Es decir, nos piden crecer e implantarnos en lugares nuevos. O tenemos masa crítica o no podremos dar respuesta a estas demandas. En la medida que nos haga más competitivos, nos conviene llevar este ritmo acelerado de crecimiento. El reto principal es gestionar ese crecimiento.

El mercado también nos lleva a crecer. La tecnología hace que cada vez se necesiten más nuestros productos: vehículos eléctricos, conducción autónoma… más elementos deben estar protegidos.

Por otro lado, otro gran reto es reducir nuestra dependencia del sector automoción, que en la actualidad es el 75% de nuestro negocio. Estamos potenciando el sector industrial, dedicando muchos esfuerzos y recursos para que las áreas ferroviaria, aeronáutica y de energía renovable también crezcan, aún sabiendo que el tamaño de mercado es diferente. Si se fabrican 100 millones de coches cada año y 3.000 aviones, no podemos aspirar que el sector aeronáutico facture más que auto, pero sí a que vaya creciendo.