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El 2020 ha marcado un antes y un después en la evolución del mercado laboral, pero no se ha alejado de la tendencia que se venía siguiendo en la última década. De hecho, incluso la ha impulsado, con una aceleración forzosa hacia la llamada Industria 4.0, el paradigma de la transformación digital.

La digitalización en las empresas comenzó en el ámbito de la producción industrial y pasó a impactar a todos y cada uno de los procesos productivos y organizativos (finanzas, administración, marketing, recursos humanos…) de las organizaciones de todos los sectores. Pero este cambio no se ha desarrollado como una subida de escalón. Es en realidad como una larga cuesta, sin un final a la vista, paulatina y gradual, en la que nos hemos ido encontrando tecnologías cada vez más avanzadas: Internet Of Things (IOT), inteligencia artificial, robótica… Y en este recorrido, el talento no puede quedarse atrás.

Contar con equipos cualificados es clave para afrontar los nuevos retos que plantea esta evolución, y, para lograrlo, las empresas deben apostar por el reskilling de sus equipos.  ¡Sigue leyendo para conocer sus ventajas!

¿En qué consiste el reskilling?

“Skill” significa “habilidad” en inglés, por lo que el concepto “reskilling” alude al proceso de desarrollo de las competencias del talento. Se trata de fomentar su evolución, reciclarlas, readaptarlas al presente y orientarlas al futuro. En este sentido, existen tres grados:

  1. Skilling. Es la preparación para poder adquirir determinadas competencias con las que antes no se contaba. Se vincula con un tipo de talento que tiene el potencial para ser formado, la capacidad de aprendizaje, las ganas y el entusiasmo necesarios para adquirir conocimientos.
  2. Reskilling. Cuando las empresas reclutan nuevos profesionales, esperan que cuenten con ciertas competencias ya adquiridas previamente, que ya hayan pasado por un proceso de skilling en su experiencia previa. Pero, si en este artículo nos centramos en esta práctica como la más importante en el contexto actual, es por el carácter continuo del proceso de transformación digital. Es posible que los profesionales que lleguen a tu equipo ya dominen las tecnologías más punteras, pero, si no se reciclan y se adaptan a las condiciones que vengan, sus competencias quedarán obsoletas. Puede que incluso sus perfiles profesionales desaparezcan y nazcan otros nuevos que se alejan de sus conocimientos iniciales. El reskilling permite la máxima capacidad de adaptación, versatilidad y movilidad.
  3. Upskilling. Mientras que el reskilling supone una evolución que puede implicar incluso un cambio radical de perfil, el upskilling se limita al desarrollo de las competencias dentro de un mismo rol. Un reciclaje y especialización que permite evolucionar hacia perfiles sénior con un grado de responsabilidad cada vez mayor, hasta adquirir un perfil de liderazgo o managing.

¿Por qué es una inversión rentable?

Sin profesionales capaces de adaptarse a los nuevos entornos, la organización no puede avanzar ni prosperar. Si buscas destacar, crecer, reinventarte o, simplemente, mantener tus resultados, deberás asumir y adaptarte a la era digital. Necesitas equipos sólidos en constante crecimiento, y hay cuatro razones de peso para valorarlo:

  • El futuro del mercado laboral será digital. La automatización y la robotización están relevando al talento humano en tareas que requieren un bajo nivel de cualificación, repetitivas o que implican un especial esfuerzo por sus características o su peligrosidad. Según recoge nuestro informe Flexibility at Work: el futuro del trabajo, la influencia de las nuevas tecnologías sobre el mercado laboral producirá la modificación del 30% de empleos y la desaparición de 1 de cada 7. Frente a ello, surgirán nuevos modelos de trabajo, y el reskilling será una pieza clave para avanzar con éxito hacia esta transición.
  • La ventaja competitiva. Hay tecnologías tan novedosas que muy pocos profesionales están plenamente capacitados para trabajar con ellas. Big data, inteligencia artificial, blockchain… puede que aún desempeñen un papel meramente complementario, pero ser pionero en ellas puede suponer una importante ventaja competitiva.
  • Fidelización del talento. No basta con crear un equipo capacitado y competente. Debes conseguir que se quede a tu lado y sea el motor de impulso del negocio. Ofrecerle una oportunidad de formación y desarrollo constante es un aliciente de lo más valorado por los profesionales.
  • Preparados frente a cualquier contingencia. Este año hemos comprobado de primera mano que todo puede cambiar de un momento para otro, las situaciones más inverosímiles pueden hacerse realidad. En 2019, ¿quién se preocupaba por tener todo listo para poder trasladar de un día para otro su actividad productiva a un formato 100% remoto? ¿Cuántos comercios desarrollaron plataformas e-commerce por si un día desaparecía la posibilidad de ir a comprar? Ahora somos conscientes de que prepararse para una completa transformación digital y permanecer al día de los últimos avances puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. Si logras que tus profesionales desarrollen esa polivalencia y capacidad de adaptación, no tendrás de qué preocuparte.

Pasos a seguir en tu plan de reskilling

Ahora que tienes clara la importancia del reskilling para el presente y futuro de tu negocio, ¡es la hora de ponerlo en marcha! Te proponemos los pasos clave para implantarlo:

  • Recluta talento con alta capacidad de aprendizaje. Es fundamental contar personas que demuestren predisposición y una mente abierta ante los cambios.
  • Marca los objetivos. Pon sobre la balanza tus intereses de negocio y las expectativas y el potencial de tus profesionales. No caigas en el cortoplacismo, sé realista y plantea las prioridades reales de la empresa.
  • Proporciona los recursos. Fomentar un cierto autoaprendizaje es positivo, pero, si quieres lograr los resultados óptimos, deberás contar con los medios adecuados. Por ejemplo, en Randstad tienes a tu disposición nuestro completo catálogo de cursos e-learning para que puedas formar a tus profesionales.
  • Diseña tu plan de formación. Teniendo en cuenta la disponibilidad de los trabajadores, su horario y su agenda, debes asignar las franjas formativas. En el caso de la formación online, que ofrece una mayor libertad, se permite una mayor autogestión del tiempo, pero asegúrate de que realmente se ponga en marcha. Trata de ponerlo fácil y de adaptarte a las necesidades de cada persona.
  • Apuesta por el mentoring y reverse mentoring. La formación no tiene por qué proceder siempre de un recurso externo. Los profesionales tienen mucho que aportar, y el equipo puede retroalimentarse. El mentoring plantea un intercambio desde los profesionales más sénior a los más júnior, y suele ser más técnico y procedimental. El reverse mentoring se practica a la inversa, los más jóvenes pueden ofrecer unos conocimientos sobre últimas tendencias que aporten una gran frescura al talento más experimentado.
  • Mide los resultados y trata de mejorar. De los errores se aprende, y puede que no todas las acciones logren los resultados esperados. Nútrete del valioso feedback que pueden ofrecerte tus profesionales y sé muy observador.

En un contexto de evolución y cambio, no cabe acomodarse. Para que la empresa crezca, el talento deberá hacerlo con ella, y en ese sentido, el reskilling es una pieza clave. Toma conciencia del camino sin pausa hacia el futuro del mercado laboral y prepárate frente a cualquier obstáculo, reto o circunstancia que se pueda plantear. Cada nuevo escenario es una oportunidad de éxito.

¿Necesitas ayuda para incorporar el mejor talento a tu empresa? En Randstad, ¡te ayudamos!