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¿Qué importancia tiene el espacio de trabajo? ¿Cuál es su grado de influencia sobre la productividad? ¿Y sobre el absentismo?

El espacio en el que trabajamos, es decir, en el que pasamos muchas horas cada día, tiene una gran importancia, no solo en lo referido a los elementos de prevención de riesgos laborales, también en cuanto a la distribución del espacio mismo, al mobiliario, a la iluminación…
Unos pasillos mal iluminados y llenos de obstáculos, por ejemplo, ralentizan el tránsito de las personas y pueden provocar caídas y accidentes. Además, no incitan a encarar la jornada laboral con optimismo.

Hay estudios que aseguran que un espacio de trabajo cómodo y diseñado pensando en las funciones a desarrollar por cada trabajador puede aumentar la productividad hasta en un 20%.
Lo más valorado en las oficinas son las sillas, las mesas y los soportes de pantalla, según el I Barómetro de la Salud en entornos laborales en España realizado recientemente por HGS (Grupo Papelmatic). Lo que tiene que mejorar son la climatización, los espacios de ocio/descanso, las zonas de comedores y la iluminación.
Estas cuestiones, a las que en muchas ocasiones no se les concede mayor importancia, resultan vitales porque un entorno cómodo es un elemento más que ayuda a trabajar más y mejor.
Por el contrario, un espacio y unos elementos inapropiados pueden provocar dolor de espalda (un 41% de los consultados asegura padecerla de forma frecuente durante su jornada laboral), escozor en los ojos (30% ) y fatiga mental (26%) y, en última instancia, pueden ser motivo de baja laboral (6%). Otras dolencias recurrentes son el dolor de cabeza (18%) o irritaciones en la nariz y la garganta (10%).
A pesar de todo, los trabajadores españoles, según el I Barómetro de la Salud , le conceden un 7 sobre 10 a su espacio de trabajo. O, lo que es lo mismo, un 67% de los profesionales considera que su sensación de bienestar en el trabajo merece un notable.

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