well being Farma | 880 | news especialidades

Ser feliz en el trabajo es el primer paso hacia el compromiso y la productividad. Y esta felicidad está estrechamente ligada a otro concepto en auge: el bienestar. En un sector como el farmacéutico, donde la retención de los perfiles de alto rendimiento resulta crítica para el negocio y donde urge mejorar la productividad, “sentirse bien” es un factor de competitividad imprescindible.

Históricamente, el sector farmacéutico ha sido uno de los más atractivos del mercado laboral. Su fama no es inmerecida, dado que fue pionero en la introducción de numerosos beneficios laborales que, posteriormente, han sido incorporados por otras industrias. Hoy, cuando de nuevo se habla de crisis de talento, sobre todo en determinadas posiciones clave, es necesario agudizar el ingenio para lograr atraer profesionales. En este contexto, aparece el concepto de well-being at work, que podríamos traducir como bienestar en el trabajo.

Su irrupción en la industria farmacéutica supone un cambio de paradigma: si hasta ahora la retención del talento se ha basado en “ofrecer más y mejor” (beneficios, conciliación, prestaciones, horarios, salarios, desarrollo de carrera…), el well-being introduce un elemento nuevo: la percepción psicológica que tiene el propio trabajador acerca de su empleo.

Esta percepción está compuesta por numerosos elementos, internos y externos, desde la imagen que la empresa proyecta socialmente hasta el reconocimiento que tienen las funciones desarrolladas por parte de la dirección corporativa o las sensaciones saludables que desprende el entorno de trabajo. Todo ello contribuye a un “estar bien” general que deriva en un mayor compromiso con la organización, en una menor movilidad hacia otras empresas y en una mejora de la productividad. Del mismo modo, las compañías donde los trabajadores se sienten bien son también capaces de atraer nuevo y mejor talento.

 

Apelando a los sentimientos
La reputación de las empresas es uno de los primeros factores que hacen que los empleados se sientan comprometidos e íntimamente identificados con sus puestos de trabajo. Es el primer escalón hacia el bienestar, dado que la imagen social acostumbra a volcarse hacia el propio trabajador. No obstante, esta imagen puede llegar distorsionada y es aquí donde hallamos el segundo factor determinante del bienestar: una comunicación eficiente entre los diferentes estratos de la compañía.

En el sector farmacéutico, ello resulta doblemente importante, dado que la imagen social de las empresas está sometida a numerosas tensiones. Un reciente estudio del Instituto DYM y la empresa farmacéutica TEVA revela que casi una cuarta parte de la población española manifiesta opiniones negativas acerca de la industria farmacéutica, siendo los reproches más habituales la orientación mercantilista, los elevados beneficios y la falta de compromiso social. Los trabajadores no son inmunes a estos inputs sociales, que pueden ser contrarrestados internamente por una buena comunicación.

Esta resulta también imprescindible cuando se trata de crear un buen clima laboral, otro de los componentes indispensables del bienestar en el trabajo. La transparencia es el mejor antídoto frente a los temidos rumores, que pueden afectar negativamente al ambiente en el trabajo.

 

La importancia del entorno
El espacio donde se desarrolla el día a día es otro de los componentes del bienestar laboral. Con este convencimiento, ha nacido la certificación WELL, otorgada por el neoyorkino Internacional Well Building Institute, cuya finalidad es la medición, certificación y monitorización de las características de un edificio que afectan a la salud y la felicidad de las personas que trabajan en él. Según varios estudios, el 83% de los ocupantes de edificaciones certificadas ha manifestado que se sienten más productivos y un 94% de ellos que el espacio ha generado un impacto positivo en el rendimiento. La certificación WELL concreta siete aspectos del bienestar que toda empresa debería tener en cuenta: ventilación, iluminación, agua, alimentación, mente, fitness y confort.

Pero, además, el entorno de trabajo es vital a la hora de generar oportunidades de comunicación. Se ha comprobado que los espacios descentralizados operan como si fueran compartimientos estancos, que dificultan el flujo de información y crean un sentimiento de fragmentación entre el personal. Por el contrario, los espacios abiertos provocan que las personas se vean y se crucen mientras se desplazan, creando un ambiente idóneo para generar equipos, comunicación y colaboracionismo profesional.

También aquí las nuevas tecnologías de la comunicación ofrecen muchas opciones de mejora: una tecnología adaptativa con WiFi, portátiles, workstations y cloud computing puede brindar libertad de trabajo y espacio, así como de movimiento, contribuyendo a la creación de sinergias y a un bienestar general en el trabajo.

Y es que, pese a que el well-being parte de sensaciones individuales, se trata en realidad de un concepto social, compuesto por la suma de buenas experiencias personales. Por lo tanto, su búsqueda no puede realizarse de forma particular sino colectiva, dado que los componentes de una organización no son impermeables al desempeño y sentimientos de sus compañeros.