La sostenibilidad es una preocupación real que afecta y seguirá afectando a la población en su totalidad si no se empiezan a aplicar políticas de impacto que regulen el consumo de los recursos naturales. La inteligencia artificial y el talento que permite desarrollarla, son unas de las claves que favorecerán el medio ambiente.

Para el sector de la agricultura, hay dos aspectos actuales que hay que tener en cuenta: el crecimiento de la población mundial y el cambio de los regímenes alimentarios. Ambas realidades están incrementando, lógicamente, la demanda de alimentos.

¿El resultado? “Surgen dificultades para mantener los niveles de producción a medida que los rendimientos de los cultivos se estabilizan en muchas partes del mundo, la salud de los océanos se deteriora y los recursos naturales —como los suelos, el agua y la diversidad biológica— se explotan peligrosamente al máximo. La seguridad alimentaria es un desafío que se tornará cada vez más difícil de superar, a medida que el mundo necesite producir alrededor de un 70% más de alimentos en 2050 para alimentar a una población estimada de 9.000 millones de personas”, según datos de la organización Banco Mundial.

El cambio climático impacta de manera directa en la agricultura y se manifiestan en los cada vez menos rendimientos agrícolas y en el baile de temperaturas que disuaden los límites estacionales. El agua en concreto es uno de los recursos naturales que más se necesita preservar y la Inteligencia Artificial puede ayudar a lograr el objetivo: lograr un consumo más eficiente.

Con los dispositivos tecnológicos que ya se empiezan a instalar sobre el terreno agrícola, se puede obtener información muy útil con la finalidad de conocer cuál es el mejor momento para sembrar, regar, fertilizar o cosechar. De esta manera, a los agricultores se les permite trabajar con mayor precisión y obtener resultados más óptimos de la producción de sus explotaciones.

La conocida como “agricultura inteligente” se plantea como solución a los grandes problemas. Las empresas tecno-agrícolas especializadas en ella se pueden dividir en los siguientes grupos:

  1. Imágenes por satélite. Con los datos obtenidos a través de la visión artificial se pueden extraer conclusiones de la situación de los cultivos a nivel mundial.
  2. Monitorización. Gracias al uso de drones se pueden obtener todos los datos necesarios para extraer conclusiones sobre el estado de los campos.
  3. Evaluación. Con el objetivo de predecir el efecto de la salud vegetal se analiza toda la información para extraer las conclusiones pertinentes.
  4. Robots agrícolas. Además de los drones, existen máquinas que realizan diversas tareas agrícolas como recolección, detección y exterminio de malezas usando visión por ordenador.
  5. Predicción. Con los nuevos modelos de aprendizaje de máquinas se puede investigar, analizar de manera estacional, calcular los costes de negocios...
  6. Administración. La tecnología también permite dar herramientas a los agricultores con la finalidad de que se puedan administrar de manera más eficiente todos sus recursos.

Los perfiles digitales

Cabe destacar que toda la información que la tecnología proporciona de los campos se obtiene en tiempo real, así se facilita la toma de decisiones de manera ágil y a medida para cada uno de los momentos del ciclo productivo.

Todos estos avances, junto con la creciente creación de empresas focalizadas a ofrecer los servicios comentados anteriormente, demandan perfiles cualificados y especialistas en nuevas tecnologías que permitan conseguir los objetivos propuestos, entre ellos destacan, según el diario Expansión:

  1. Tecnólogos de drones. Permiten mostrar a los agricultores y ganaderos la manera a de aumentar el rendimiento o reducir el daño en los cultivos mediante el uso de robots e imágenes aéreas. También habrá oportunidades para pilotos agrícolas.
  2. Hidrólogos. Promueven la sostenibilidad ayudando con el abastecimiento de agua limpia.
  3. Científicos de alimentación. Mediante la ciencia se puede mejorar productos y ayudar a mantener un suministro saludable.
  4. Bioestadísticos. A través de las matemáticas buscan resolver problemas de base científica.
  5. Ajustadores de cultivos. Inspeccionan los campos para analizar problemas de clima, insectos o enfermedades.
  6. Asesor de cultivos. Exploran los campos en busca de problemas que puedan surgir durante la temporada de crecimiento.

En definitiva, la sostenibilidad demanda hoy perfiles especializados centrados en la tecnología y la ciencia, aspectos que se deben tener muy en cuenta a la hora de seleccionar el mejor talento que ayude a afrontar el futuro en el sector agrícola.

¿Necesitas ayuda para afrontar todos estos retos?