La progresiva digitalización de las estructuras empresariales incrementa el rendimiento y el desarrollo de negocio, pero también, en su vertiente negativa, aumenta los riesgos de vulneración de todo tipo de datos. Los ciberataques son una gran amenaza de la que nadie queda exento y una de las principales preocupaciones para usuarios y corporaciones.

Tanto es así que, desde el Gobierno de España y dependiente del Ministerio de Economía y Empresa, se fundó en 2006 el Instituto Nacional de Ciberseguridad INCIBE, un organismo que vela por la seguridad de los usuarios españoles e investiga la realidad actual de la seguridad digital.

Esta concienciación ha fomentado que las organizaciones incorporen departamentos específicamente dedicados a la ciberseguridad, compuestos por perfiles profesionales emergentes con aptitudes que van más allá de los conocimientos técnicos. De ellos depende la seguridad y la protección de la presencia digital de la empresa, son los responsables de la implantación de estrategias de ciberseguridad y de planes de actuación que minimicen las consecuencias de un posible ciberataque.

¿Por qué crear una estrategia de ciberseguridad?

Fenómenos como el auge del eCommerce han potenciado la aparición de empresas puramente digitales, cuyos beneficios económicos dependen de Internet, pero no son las únicas. Hasta las organizaciones pertenecientes a los sectores más aparentemente analógicos están experimentando una transformación digital, desde sus trámites burocráticos hasta el almacenamiento de documentos, datos y toda clase de información de vital relevancia para su funcionamiento.

El último informe de seguridad online de INCIBE refleja que la mayoría de los usuarios (casi un 66 %) han experimentado alguna vez problemas de seguridad online: desde robo o uso sin consentimiento de datos de carácter personal hasta suplantaciones de identidad y ataques informáticos mediante software malicioso.

Para evitarlos, la prevención es fundamental. La ciberseguridad se ha convertido en un arma fundamental que garantiza la protección de sus sistemas. Gracias a ella se logra salvaguardar la economía de las organizaciones, además de reforzar su imagen de marca y reputación, especialmente de aquellas empresas que ofrecen servicios digitales a sus consumidores, clientes o usuarios.

Los roles imprescindibles para la ciberseguridad de la empresa

Dentro del organigrama empresarial existen dos perfiles sobre los que recae la implantación y el mantenimiento de la estrategia de ciberseguridad. Son los llamados CSO y CISO, que, aunque en algunas empresas se integran en una única persona, cuentan con responsabilidades diferenciadas:

  • CSO (Chief Security Officer): ocupa el máximo cargo de responsabilidad sobre la seguridad corporativa, tanto física como tecnológica, y reporta directamente al CEO. Sus funciones requieren una amplia visión del negocio y sus necesidades, además de permanecer informado de los posibles cambios normativos que puedan motivar cambios en la estrategia de seguridad de la empresa. Entre sus responsabilidades se encuentra la de establecer los planes de continuidad del negocio, así como los de recuperación ante posibles crisis.
  • CISO (Chief Information Security Officer): es el director de seguridad de la información, un cargo ejecutivo dependiente del CSO que se ocupa de generar e implantar las políticas que garanticen la seguridad y la privacidad de los datos. Se encarga de monitorizar y analizar en tiempo real los riesgos y amenazas, supervisando el acceso al control de la información y el cumplimiento normativo, siendo así el responsable del equipo ante los incidentes de seguridad. Por este motivo, debe permanecer constantemente informado de los riesgos que puedan surgir, especialmente a raíz de nuevas adquisiciones o movimientos empresariales.

Aptitudes necesarias para los profesionales de la ciberseguridad

La digitalización de los procesos y las estructuras empresariales han movido a organizaciones de todo tipo a demandar cada vez más perfiles digitales, entre los que se encuentran estos profesionales. Las habilidades tecnológicas y la especialización en ciberseguridad son importantes para aspirar a un puesto en este ámbito, pero las llamadas soft skills, cualidades inherentes al talento por encima de sus aptitudes técnicas, adquieren una relevancia extraordinaria en este sector. Las más demandadas son:

  • Habilidades comunicativas: la óptima colaboración entre las distintas áreas de la organización es fundamental para desarrollar una estrategia de ciberseguridad completa y eficaz, que cubra las necesidades de todos los equipos.
  • Empatía: saber ponerse en el lugar del otro puede convertirse en la clave para anticipar los ciberataques que pueden escapar a los más complejos mecanismos de prevención. Los hackers pueden emplear técnicas de ingeniería social para atacar desde la manipulación de los profesionales de la empresa, por lo que adelantarse a ese tipo de movimientos pasa también por tener siempre en cuenta el comportamiento humano.
  • Capacidad resolutiva: una ardua labor de prevención minimizará las incidencias, pero cuando suceden se hace necesario saber conservar la calma bajo la presión y plantear la solución más rápida y conveniente para cada situación.
  • Capacidad de adaptación y aprendizaje: el ámbito de la ciberseguridad, como ocurre en general en el tecnológico, se encuentra en un constante cambio y evolución. Cada vez se requieren soluciones más creativas e innovadoras frente a las amenazas que se transforman y aprenden a vulnerar las estructuras de seguridad más férreas.
  • Pensamiento analítico: la lógica puede ser el mayor aliado de un especialista en ciberseguridad. Ataques aislados pueden tener un origen común y saber detectarlo es la única forma de poner una auténtica solución.

Pasos para diseñar un plan de ciberseguridad

Para diseñar un plan de ciberseguridad integral que proteja la infraestructura digital de la empresa es necesario tener en cuenta algunas claves:

  • Estimar los riesgos: cada empresa cuenta con múltiples dispositivos, fuentes de conexión y miles de intercambios de datos que se suceden a diario, pero su cotidianeidad no resta peligrosidad. El primer paso necesario, antes de redactar y poner en marcha un plan de seguridad, es hacer un balance de todas las posibles amenazas y las vulnerabilidades que puedan identificarse.
  • Actualizar para prevenir: la organización puede elaborar un sólido plan de ciberseguridad que quede totalmente inutilizado a causa de un software obsoleto. Es necesario mantener todos los dispositivos y sistemas siempre actualizados, para así poder contar siempre con las últimas mejoras de seguridad que proporcionan sus desarrolladores.
  • Concienciar al personal: las políticas de seguridad deben incluir la formación a los profesionales de todos los niveles y ocupaciones, ya que pueden convertirse en las principales vías de acceso para ciberataques. Es necesario que conozcan los riesgos y sus posibles fuentes, así como ofrecerles las herramientas para atajarlos en la medida de lo posible desde su posición.
  • Establecer un protocolo de actuación: la prevención es el trabajo más efectivo en la defensa de la ciberseguridad, pero siempre existe un grado de riesgo. Por ello, es importante mantener un protocolo de gestión de incidentes que, ante un posible ataque, permita recuperar la normalidad en el menor tiempo posible y minimizar sus consecuencias.
  • Revisar y mejorar: la rápida evolución del medio digital provoca que los ataques y las vulnerabilidades cambien y dejen sin eficacia los planes de ciberseguridad. Para evitarlo, es precisa una actualización constante de los protocolos de prevención y actuación, en consonancia con las más recientes normativas y tecnologías de la información.

La ciberseguridad se ha convertido en una de las áreas de trabajo fundamentales para el próspero desarrollo de las organizaciones, cada vez más inmersas en la plena digitalización, independientemente del sector al que pertenezcan. Los ciberataques suponen una grave amenaza para su reputación y su estabilidad económica, por lo que todos los recursos dirigidos a la promoción de la ciberseguridad pueden ser considerados una gran inversión.

La especialización en este ámbito se convierte además en una competencia muy valorable. Randstad e-learning ofrece la oportunidad de profundizar en su aprendizaje a través de cursos como “Ciberseguridad para usuarios”, idóneo para una primera y completa incursión en el terreno de la seguridad digital.

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