La digitalización trae consigo muchas ventajas, pero también muchos desafíos a la hora de mantenerse competitivas. Un nuevo diseño organizativo se presenta como una de las soluciones para adaptarse al futuro laboral, una estructura centrada en la metodología ágil.

¿Cómo organizarse ante la nueva realidad laboral? Esta es una de las preguntas que las empresas deben responder si quieren adaptarse a un mercado laboral cambiante. Hacer frente al cambio requiere de nuevos modelos organizativos que ayuden a la consecución diaria de los objetivos de manera ágil y eficiente.

A pesar de que la jerarquía tiene sus beneficios, en muchos casos las organizaciones quedan paralizadas debido a la división de funciones natural que presenta y a la posible falta de comunicación entre equipos. Las organizaciones del futuro no se pueden aferrar a los organigramas y al escalado de poder porque los desafíos que se presentan son disruptivos.  

“Las estructuras jerárquicas y los procesos organizativos que se han utilizado durante décadas para gestionar y mejorar las empresas ya no están a la altura de los desafíos a los que nos enfrentamos en un mundo de cambios acelerados”, así de contundente se muestra en su último libro, “Acelerar”, el profesor de Harvard Business School, John P. Kotter. Así pues, las organizaciones duales se presentan como una buena alternativa para encarar el futuro.

Integrar dos niveles operativos en las estructuras de las compañías permite obtener resultados simultáneos con una mayor capacidad de recuperación y agilidad. Por definición, la empresa dual debe ser capaz de combinar diversas estructuras y culturas organizativas en función de los objetivos:

– Estructuras estables o jerárquicas. Planificar el trabajo con el objetivo de mantener la producción, el crecimiento, la calidad o la rentabilidad, entre otros aspectos.

– Estructuras dinámicas o redárquicas. Explorar nuevas realidades implica nuevos comportamientos para hacer las cosas de manera diferente. Apostar por la innovación y crear nuevos hábitos es posible si se cuenta con estructuras más ágiles.

La dualidad de las organizaciones proporciona un nuevo enfoque que permite encarar los retos del futuro. Mezclar los beneficios que otorgan la jerarquía y la redarquía, el nuevo orden que ya adelantamos en el artículo “La redarquía, nuevo modelo organizativo emergente”, supone un paso más en la dinamización de la innovación en las empresas, ya que con la primera estructura las funciones más básicas se pueden centralizar de manera transversal y, con la segunda, los equipos pueden organizarse de forma mucho más ágil y autónoma.

Las organizaciones duales aspiran a complementar el modelo jerárquico que refleja la estructura de delegación de autoridad en las organizaciones y preserva la responsabilidad, la capacidad de decisión y la rendición de cuentas, con el modelo redárquico necesario para dar a nuestras organizaciones una dimensión social que hagan posible la innovación y nos permitan conectar con la inteligencia colectiva.

Pero, ¿en qué se basa exactamente la estructura dual? Kotter la define en cuatro principios:

  1. “Se necesitan más ojos para ver, más cerebro para pensar, y más piernas para actuar con el fin de acelerar”. Los cambios importantes necesitan de activos voluntarios en todos los niveles de la empresa que puedan llevarlos a cabo.
  2. “No se trata de decir a la gente lo que tiene que hacer”. El aspecto voluntario marca la diferencia, ya que si los profesionales sienten que forman parte activa de la organización, de forma voluntaria querrán colaborar en pro de los objetivos.
  3. Liderar a través de la influencia. Argumentar e intentar convencer de la importancia de la participación de los empleados en la gestión del cambio con el objetivo de involucrar a todos los agentes posibles.
  4. Binomio entre jerarquía y redarquía. Funcionar como una única estructura con flujo constante de información.

 

Crear entornos y desarrollar el liderazgo colaborativo

Para que las organizaciones duales puedan evolucionar, se necesita contar con un entorno que permita dedicar tiempo y recursos específicos a la innovación colectiva, ya sea a través de infraestructuras compartidas como organización de actividades. Lo importante es tener un área específica para su desarrollo.

A diferencia del liderazgo jerárquico, el liderazgo colaborativo nace de las capacidades personales de los profesionales que lo conforman, es decir, tiene su origen en la constancia y la capacidad de elegir y delegar. Tanto la generación de espacios como de líderes activos es vital para el correcto desarrollo de estructuras duales capaces de colaborar en las plataformas compatibles con la estructura funcional con el objetivo de integrar correctamente la actividad y los resultados de manera global.

A modo de conclusión, apostar por las organizaciones duales es un paso hacia las estructuras empresariales del futuro que fomentan el liderazgo colaborativo y la agilidad en los procesos.