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Una de las pocas certezas que tenemos en la actual situación es la irrupción definitiva del comercio electrónico, una manera de consumir que ya puede competir de igual a igual con el canal físico y para el que no vale una mera adaptación de los procedimientos y técnicas del comercio tradicional. Nuevo tablero de juego, nuevas reglas; y quien no sea capaz de asumirlo corre el riesgo de perder las oportunidades que a buen seguro van a llegar. Un nuevo tablero en el que, por supuesto, será necesario un nuevo talento, unas nuevas competencias y habilidades que todos hemos de adquirir y reinventarnos para poder participar.

Los datos de Statista Digital Market Outlook no dejan lugar a dudas. Incluso sin contemplar la irrupción de la pandemia y su influencia en las tendencias de consumo de los españoles, ya preveía en 2019 un crecimiento del 38% hasta 2023 en el comercio electrónico, pasando de cerca de 17.000 millones de euros en ingresos, a 23.300. Pero la realidad ha superado las expectativas más generosas.

El VII Estudio Anual de eCommerce en España 2020 de IAB Spain y Elogia muestra una tendencia abrumadora relacionada con el comercio electrónico: el 72% de los internautas españoles utiliza el online como canal de compra, es decir, 22,5 millones de personas, incrementándose en todos los segmentos de edad e importes. Lo interesante de este estudio es la constatación de que los hábitos de compra provocados por la crisis sanitaria van a permanecer. Un 51% de los consumidores ha aumentado su uso del canal online desde que estalló la crisis. El promedio de compra es de 7,4 en los últimos tres meses y el gasto medio es de 96 euros, frente a los 71 de hace un año.

Un impacto en el empleo decisivo

Esta tendencia de consumo existe porque las empresas han sabido adaptarse a la demanda online. Aunque Amazon, AliExpress o El Corte Inglés sigan liderando los ranking de facturación, muchos pequeños y medianos comercios se han visto obligados por el confinamiento a reinventarse y utilizar el canal online. Algo totalmente impensable hace solo unos meses, que no solo ha provocado un consumo de proximidad a través de Internet, sino también que esos comercios tradicionales se adaptaran a la nueva situación, demandando talento relacionado con el e-commerce.

Randstad Technologies, el área de Randstad especializada en soluciones de recursos humanos del sector de las nuevas tecnologías, predijo hace unos meses un considerable aumento de la demanda de perfiles relacionados con la analítica de datos o el desarrollo de herramientas, fundamentales para aprovechar las oportunidades que ofrece el comercio electrónico. Son, en definitiva y según Rubén Berrocal, director de Randstad Technologies, profesiones “orientadas a poner el dato y la tecnología al servicio del negocio”.

La analítica de datos, especialmente en perfiles como data scientist y business analyst, es estratégica para entender el valor de los datos, gestionarlos y construir procesos y modelos tecnológicos. Por otro lado, la comunicación con el cliente tiene en esta situación una importancia crucial, por lo que los desarrolladores de aplicaciones, canales digitales y plataformas conversacionales van a ser muy valorados por las empresas.

Randstad destaca además que la capacidad de adaptación, flexibilidad, agilidad y eficiencia en modelos colaborativos son competencias soft skills muy apreciadas en un ámbito tan dinámico como el del comercio electrónico. En esta situación más que nunca, el talento es el mejor aliado de una empresa que quiera ganar en el nuevo tablero de juego digital.

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