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Contar historias forma parte de nuestro ADN como género humano. Desde la aparición de las pinturas rupestres, la narración es una herramienta básica del conocimiento universal.

A lo largo de miles de años, por tanto, la construcción de los relatos ha ido modificando y variando sus recursos e intencionalidades.
Durante los últimos años, la tradición del cuentista o narrador ha encontrado una eficaz aplicación en el mundo del marketing y la comunicación 2.0: el llamado storytelling.

El arte de narrar
El arte de narrar ha encontrado un nuevo camino en las empresas, que buscan permanentemente nuevas maneras de vender sus productos. La publicidad tradicional pone a la marca en el centro de las historias; el storytelling se centra en las personas.
El objetivo final es, por tanto, estimular a los clientes a comprar la emoción que la marca les hace sentir, no el producto o servicio concreto. En definitiva, se ha llegado a la conclusión de que humanizar es triunfar.
Si bien no existen reglas estrictas y homologables, Werner Fuchs, experto en neuromarketing, ha resumido los elementos esenciales que debe presentar un buen storytelling:
  • Un tema universal: la vida, el amor, la verdad o la esperanza son algunos ejemplos de estos grandes temas existenciales que se deben buscar en el relato.
  • Referencia al tiempo: la historia tendrá fuerza si nos recuerda a sucesos pasados o eventos especiales de nuestras vidas.
  • Crear vínculos: establecer comparaciones con algunas grandes historias (por ejemplo, un cuento conocido).
  • Mantener una estructura: la introducción, el desarrollo y el desenlace se tienen que poder identificar en nuestra narración.
  • Héroe: es fundamental crear una figura en la cual el público pueda identificarse. 
  • Villano: un personaje que se contraponga al héroe es necesario para que el mismo pueda serlo.
  • Escudero: un héroe necesita de un acompañante, un complemento que permita otras variables de identificación.
  • Gestionar emociones: la administración de las emociones creadas es importante para definir las pausas y las continuaciones en la narración.
  • Detalles: si la historia quiere ser verosímil, debe incluir detalles para hacerla más auténtica.
  • Un buen final: la conclusión debe estar conectada con la introducción, y provocar las emociones y pensamientos que se habían planteado desde un principio.
El storytelling necesita, como hemos visto, de capacidad creativa y una dosis imprescindible de brillantez expresiva.
Un relato con estos ingredientes estimula una acción en su público; crea una emoción positiva que inspira a la gente a tomar esa acción en concreto (una compra, por ejemplo).
Las empresas quieren dejar de ser una compañía más para convertirse en una marca que transmite un significado concreto e identificable.
En los últimos tiempos, el storytelling ha encontrado nuevas y diferentes aplicaciones. Las redes sociales han sido un nuevo espacio para innovar y aprovechar este tipo de narración.
El impacto viral que puedan tener las hace muy atractivas para las empresas. Twitter, Storifyo los formatos de vídeos en Instagram o Vine permiten nuevas fórmulas para crear historias con un enganche actual.

El éxito del storytelling
Existen varios ejemplos de éxito de utilización de storytelling, y la mayoría tiene que ver con el formato audiovisual.
El de Campofrío es uno de los más reconocidos en España. Con sus técnicas buscan hacernos que el público se sienta reconocido y que, por tanto, experimente mayor cercanía con la marca.
En el ámbito internacional, Coca- Cola es el rey del storytelling. Sus campañas son famosas en todo el mundo. Las emociones que provocan sus anuncios hacen que el usuario experimente un sentimiento muy positivo hacia la marca, incidiendo directamente en el engagement (compromiso).
Hay marcas que buscan sorprender, algo que consiguió la empresa de robótica Kuka con una historia de lo más espectacular.
La aparición y difusión del storytelling como técnica de éxito ha permitido a las empresas crecer y ha significado la reinvención continua de una práctica milenaria.
¿Crees que este sistema genera un mayor compromiso con las marcas?