El secreto de una vida sana para ser más productivo

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Es común pensar que nuestra dieta y actividad física afectan principalmente a nuestro peso y figura, pero… ¿sabías que dependiendo de lo que comes y de tu sedentarismo, tus niveles de concentración, resolución y descanso cambian? La realidad es que cuando tu cuerpo se encuentra bien, tu mente también lo nota.

En el trabajo es frecuente encontrarse situaciones de estrés y de agotamiento físico y mental. ¿Cómo conseguir ser más productivo en las primeras y que no nos afecten de forma crucial las segundas? Mediante una buena alimentación y manteniendo en forma nuestro cuerpo. Ya lo dice la Organización Internacional del Trabajo: una buena alimentación incrementa un 20 % la productividad en el ambiente laboral. ¿Quieres saber qué une la salud y el trabajo? ¡Te damos todas las claves!

Alimentación y actividad física, la carga de tu batería

Cuando las cenas son pesadas, se descansa peor. Cuando tomamos unas copas por la noche, rendimos menos al día siguiente. Y cuando nos atiborramos a comida basura, nuestro estómago no tarda en mostrar su disgusto. Todas estas situaciones que afectan a nuestro bienestar físico se trasladan a nuestra vida laboral, y muchas veces son la clave del mal desarrollo de una jornada.

Trabajos hay muchos, y cada uno observa unas necesidades específicas. Los hay que requieren un esfuerzo físico constante y que, por lo tanto, necesitan de una dieta rica en calorías que compense el gasto de energía. También los hay más sedentarios, que cuentan con grandes niveles de agotamiento mental, pero en los que el desgaste físico es menor. Teniendo en cuenta que la principal recomendación en cualquier situación es seguir una dieta equilibrada y variada, vamos a hacer un breve repaso de alimentos específicos y necesidades a cubrir.

  • Alimentación en trabajos físicos: Como decíamos, en este tipo de empleos la dieta debe estar basada en el aporte energético. Javier Aranceta, médico especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva, habla de cómo la alimentación de estos trabajadores tiene que ser similar a la de un futbolista: se deben ingerir grasas saludables e hidratos de carbono complejos. Carne magra, pescado azul, arroz integral y frutos secos son algunos de los alimentos base. Y para mantener el azúcar a raya, nada mejor que las zanahorias.
  • Alimentación en trabajos sedentarios: Necesitados de nutrientes que favorezcan el buen funcionamiento del sistema nervioso y la correcta circulación sanguínea. Sales minerales como el potasio o el magnesio, y alimentos básicos que aporten vitaminas E y B. De igual manera, la dieta debe conllevar una digestión sencilla, ya que la poca movilidad del trabajador no debe cargar con un estómago pesado. Por la mañana, huevos para mejorar la memoria y yogures naturales para conseguir un buen tránsito intestinal. Verduras como las espinacas o el brócoli, y alimentos ricos en grasas buenas como el aguacate conseguirán mejorar la concentración, al igual que los pescados azules.

En cuanto a los consejos más generales, existe consenso en que el número de comidas recomendables al día son cinco: es mejor comer siempre que el cuerpo lo pida, en cantidades moderadas, que hacer grandes ingestas en menor número. ¡Elige siempre verdura y fruta para enriquecer todos tus platos!

El ejercicio, clave para mantener en forma la mente

La plataforma de bienestar corporativo Gympass realizó en 2018 un estudio que revela que la práctica de ejercicio durante cuatro días a la semana aumenta la productividad de los trabajadores en un 300 %. Además de esto, el ejercicio ayuda a reducir los accidentes de trabajo y las bajas laborales, al mismo tiempo que mejora la autoestima y el estado de ánimo. Un reciente artículo de profesionales de la medicina y la psicología en Suecia, publicado en Frontiers of Psychiatry, asegura que la actividad física puede reducir hasta en un 61 % la ansiedad de los trabajadores, un problema que clara e irremediablemente se ha visto incrementado por el COVID-19.

A tenor de estas ventajas, son muchas ya las empresas que han introducido actividades físicas dentro de sus programas, mejorando el bienestar de sus trabajadores y los resultados corporativos, ya sea promoviendo una cultura de hábitos saludables en sus programas, permitiendo pausas para realizar actividades de estiramientos y concentración, o incluso creando gimnasios para los empleados y empleadas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 150 minutos de ejercicio semanales: una cantidad de tiempo muy manejable que permite a todo el mundo, independientemente de sus horarios y rutinas, acercarse a unos hábitos saludables en pequeños espacios de media hora durante la semana.

La importancia del descanso. Qué debemos hacer y qué no.

Cuando dormimos bien por la noche, la productividad del día siguiente mejora notablemente. El descanso es la base de cualquier actividad, física o mental, y, por supuesto, también es fundamental para rendir en el trabajo.

  • Trata de dormir entre 7 y 9 horas cada noche, así tendrás las pilas cargadas todas las mañanas.
  • Evita cenas muy pesadas, que conllevan un proceso de digestión mucho más lento. Esto va a provocar que tu cuerpo se mantenga activo cuando en realidad debería estar descansando.
  • Pasadas las cinco de la tarde, debes evitar las bebidas con altos niveles de cafeína y alimentos como el chocolate, con un alto poder estimulante.
  • Practica ejercicio para facilitar tu descanso, ya que tu organismo tiende a relajarse después de la actividad física, pero hay que tener en cuenta un detalle: es recomendable hacer ejercicio a lo largo de la mañana y a primera hora de la tarde, pero nunca antes de dormir. Forzar nuestro cuerpo por la noche puede ser contraproducente.
  • Trata de seguir una rutina, si te acostumbras a irte a dormir en una franja horaria concreta, es poco probable que te desveles por la noche.
  • Controla la duración de las siestas: un breve descanso de entre 20 y 30 minutos a primera hora de la tarde te vendrá estupendamente para recuperar energía, pero si la duración es mayor, los procesos metabólicos de tu cuerpo tenderán a desorientarse.

Por otro lado, existe consenso en que tratar de “obligar” al cuerpo a dormir sirve de poco, e incluso puede conducir al insomnio en muchas ocasiones. Ante esta situación, en vez de permanecer tumbado en la cama esperando que llegue el sueño, realiza actividades ligeras como meditar o leer. Incluso darte una breve ducha. ¿Ponerte a hacer scroll en el móvil tan tarde? ¡Un error que no permitirá a tus ojos y cerebro descansar!

En resumen, una buena alimentación, mantener tu cuerpo en forma y descansar bien no solo te ayudarán a rendir mejor en el trabajo y en multitud de situaciones durante tu día a día, sino que además van a mejorar tu estado de ánimo y la forma en que te relacionas con los demás. ¡Di adiós a esas caras de pocos amigos, aprovecha tu día con una gran sonrisa y sácale todo el potencial a tu talento!