La generación millennial tiene ante sí un abanico de opciones profesionales cada vez más amplio, producto de las crecientes posibilidades tecnológicas. Esta nueva realidad, que posibilita oportunidades laborales muy diversas, también provoca la indefinición de las nuevas generaciones, que no suelen tener clara una meta laboral que les guíe hacia una carrera exitosa.

Esta falta de rumbo profesional afecta a la búsqueda de empleo, así como al desarrollo de la vida laboral, generando insatisfacción y un deseo constante de encontrar nuevas oportunidades. La solución a ello debe comenzar por la definición de los deseos y necesidades, que ayudará a fijar un rumbo para el que diseñar acciones y actitudes que despejen la indecisión y diseñen un plan de carrera efectivo.

1.- Descubre tu vocación y orienta tu carrera

Establecer una meta profesional pasa necesariamente por encontrar una vocación lo suficientemente fuerte que guíe a la persona, tanto para su formación como para el desarrollo de actitudes. Este proceso puede resultar complejo y confuso, especialmente para los más jóvenes. Con el fin de simplificar este proceso, es recomendable invertir tiempo en el autoconocimiento y la detección de oportunidades, lo que se puede ordenar en cuatro fases:

  1. Elaboración de una lista de aficiones: si el trabajo que desempeña un profesional está alineado con sus gustos, será más feliz y estará más cómodo en su puesto. En este sentido, es conveniente enumerar aquellas aficiones, hobbies o inquietudes de la persona, que serán la base de su futuro empleo ideal.
  2. Reconocimiento de habilidades: también resulta básico encontrar aquellas cualidades en las que el profesional destaca, lo que facilitará el buen desempeño del empleado en un área u otra. Una vez detectadas, se deben encontrar los aspectos relacionados con los gustos y aficiones, para así encontrar un punto de partida.
  3. Detección de oportunidades: completadas las dos fases anteriores, la definición del profesional queda señalada, dejando en evidencia el valor diferencial que podría aportar a cualquier organización. El siguiente paso es analizar y tener en cuenta las tendencias del mercado y del consumo (tecnologías, cambios estructurales, culturales, etc.). Tras esto, se podrá encontrar aquella área donde se puede tener un mayor impacto.
  4. Diferenciación: tras haber completado con éxito las etapas anteriores, el candidato tendrá ya un sector en el que centrarse. En ese ámbito, es muy probable que ya exista competencia y, por lo tanto, debe analizarla. De esta manera, podrá detectar sus debilidades y así encontrar elementos valiosos para diferenciarse.

Un profesional consciente de sus zonas de mejora y fortalezas será capaz de analizar el mercado laboral y encontrar una oportunidad que se adapte a sus capacidades, sin perjuicio del desarrollo de otras competencias que pudieran suponer un estímulo a su carrera.

2.- ¡A tres pasos del trabajo deseado!

Además de no tener clara su vocación, otro reto al que se enfrentan los millennials es no saber qué tipo de carrera profesional desean. Esta tarea no consiste simplemente en seleccionar el sector, sino que también es importante tener en cuenta la forma de trabajar que más se ajuste a las características y necesidades de la persona. En este sentido, puede ser útil plantearse ciertas cuestiones:

  • Conocer el tipo de vida deseado: un error frecuente a la hora de buscar un empleo es condicionar la vida personal a la profesional, cuando lo ideal es encontrar un equilibrio entre ambas. Para conseguirlo, el primer paso es tener en cuenta el proyecto vital propio y así elegir las características más adecuadas del trabajo al que se aspira (horarios fijos, flexibilidad, movilidad geográfica, teletrabajo, etc.).
  • Aceptar nuevos retos: la búsqueda de la estabilidad laboral en ocasiones puede provocar que el empleado renuncie a oportunidades que impulsarían su carrera. Para evitar este posible estancamiento, el trabajador debe estar abierto a nuevas propuestas que puedan aportarle beneficios a nivel profesional y personal. Ya sea mediante fórmulas como la promoción interna o una mayor participación dentro del grupo de trabajo.
  • Mantener un criterio propio: es muy habitual que un profesional reciba constantemente consejos y valoraciones de su entorno sobre cómo afrontar su carrera laboral. Tener en cuenta diferentes puntos de vista puede ser valioso para tomar ciertas decisiones, pero la definición debe ser un proceso interno, que tenga siempre en consideración los objetivos marcados a largo y corto plazo.

3.- Cómo crear una red de contactos que impulsen tu carrera

Cuando está clara la ruta profesional deseada, es el momento de establecer relaciones en torno a ella, algo que puede facilitar la creación de oportunidades laborales en el futuro. Eso hace que sea más importante que nunca el networking; es decir, crear una red de contactos que puedan proporcionar recomendaciones y aumentar la empleabilidad. Partir desde cero puede parecer complicado, pero se puede simplificar el proceso teniendo en cuenta consejos como estos:

  • Construir oportunidades con contactos cercanos: en muchas ocasiones, no es necesario ir muy lejos para encontrar potenciales vínculos profesionales, porque pueden surgir con personas del entorno (compañeros de estudios, familia, amigos, vecinos, etc.). Especialmente los primeros suelen estar más relacionados con el sector en el que se espera encontrar empleo, lo que contribuye a crear relaciones bidireccionales que constituyan una primera red en la que todos salgan beneficiados.
  • Optimizar las redes sociales: internet facilita las posibilidades para darse a conocer y conectar con personas de todo el mundo. Las múltiples plataformas online que existen permiten visibilizar y difundir masivamente la marca personal, clave para mejorar la empleabilidad. Aunque para que la imagen profesional proyectada sea efectiva, ha de mantenerse cuidada y actualizada, siendo clave para la atracción de nuevos contactos o un refuerzo para los ya existentes.
  • Acudir a eventos relacionados: los numerosos actos o conferencias temáticas constituyen una gran oportunidad de establecer relaciones enriquecedoras. Tras su finalización, es un buen momento para mostrar interés por los asuntos tratados y compartirlos con los ponentes y los asistentes. Esto facilita la tarea de darse a conocer y entrar en cualquier comunidad.

Carolyn Magnani, asesora de carreras profesionales en la Universidad de Lausana en Suiza, afirma que los graduados solamente dedican un 20% del tiempo a crear contactos que ayuden a complementar la necesaria búsqueda de ofertas y a reforzar así sus oportunidades de empleo.

Sin embargo, la creación de vínculos profesionales es una apuesta segura para reforzar la marca personal, así como una forma de mantenerse al día de las novedades del sector o actividad. De este modo, el talento podrá encontrar una forma de desarrollar una red de contactos y, al mismo tiempo, seguir con su actualización profesional.

La falta de determinación de las ambiciones laborales, la ausencia de un plan de carrera o la búsqueda de empleo son algunos de los retos a los que se deben enfrentar los millennials. La indecisión general por parte de los millennials durante sus primeros pasos en el mundo laboral permite que quienes sean capaces de tener una hoja de ruta clara hacia sus metas encuentren más fácilmente las oportunidades profesionales idóneas.

Invertir más tiempo en el autoconocimiento, el análisis de oportunidades y la creación de una red de contactos es esencial en este sentido, suponiendo un gran impulso para obtener una ventaja competitiva y construir una carrera exitosa.

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