¿Alguna vez te has planteado que no mereces el trabajo que tienes? El miedo al fracaso o a fallar es más común entre los trabajadores de lo que pensamos. Este sentimiento inherente al ser humano puede llevar a que los empleados de una compañía se frustren o se desmotiven, sufriendo lo que se conoce como el Síndrome del Impostor.

Se trata de un trastorno mucho más habitual de lo que parece, ya que siete de cada diez personas lo han sufrido alguna vez, según la doctora Valerie Young, experta en esta materia. Este síndrome se caracteriza por experimentar un malestar emocional asociado al sentimiento de no ser merecedor de la posición que se ocupa a nivel laboral, académico o social.

La doctora Valerie Young ha categorizado los comportamientos relacionados con este síndrome en cinco grupos:

  • Perfeccionista: se imponen metas excesivamente altas y, cuando fallan, experimentan una gran baja autoestima y preocupación. El éxito no suele ser satisfactorio porque piensan que podrían haberlo hecho mejor.
  • Superhumano: se presionan a trabajar cada vez más duro para dar la talla, pero esto es una forma de cubrir sus inseguridades. La excesiva carga de trabajo puede dañar su salud mental y sus relaciones personales.
  • Genio natural: se juzgan a sí mismos en base a que tienen que conseguir las cosas al primer intento. Cuando no pueden hacer algo rápido o de forma fluida, se estresan y se agobian.
  • Individualista: sienten que pedir ayuda pondrá en evidencia su supuesta incapacidad. Llegan a rechazarla para probar su valía.
  • Experto: piensan que no han sido del todo honestos durante el proceso de selección y temen ser descubiertos.

 

¿Cuáles son las posibles causas y síntomas de sufrir el Síndrome del Impostor?

Fue en los años 70 cuando la psicoterapeuta Pauline Clance observó que muchas personas, a pesar de haber alcanzado logros profesionales, tenían la autoestima baja. Esta percepción fue la que más tarde se denominó como Síndrome del Impostor.

Las personas que padecen este síndrome se sienten más inseguras. Existen diferentes causas ligadas a este síndrome, algunas son internas (baja autoestima y falta de autoconfianza) y otras externas (patrones familiares, estereotipos y diferencias salariales).

Muchas de estas personas no se sienten capacitadas para desempeñar el trabajo que se les ha asignado, a pesar de contar con las suficientes habilidades, conocimientos y méritos para ello. Cuando nos encontramos con un caso de este tipo, es posible identificarlo a través de diferentes síntomas:

  • Creer que el éxito llega por un golpe de suerte y no por méritos propios.
  • Falta de reconocimiento del propio esfuerzo y trabajo.
  • Sentirse como un fraude y tener miedo a que los demás lo descubran.
  • Demostrar inseguridad, lo que se traduce picos de estrés o mal estar emocional.
  • Ser demasiado autoexigente y, en consecuencia, enfrentarse a altos niveles de ansiedad y posibles bloqueos mentales.

 

Cómo afecta el Síndrome del Impostor en el entorno laboral

Este síndrome no solo afecta individualmente, también tiene repercusiones en el entorno. Esto se debe a que la sensación de inferioridad en el trabajo genera una enorme carga de estrés que perjudica la productividad y se corre el riesgo de no creerse merecedor de un ascensor y quedarse estancado.  Se tiende a trabajar en exceso, lo que causa desequilibrios en otros ámbitos.

Además, la inseguridad en el ámbito laboral afecta a las relaciones sociales con los demás compañeros. Pero un ambiente de trabajo más solidario y comprensivo puede aumentar la autoestima de los que sufren este síndrome y tener un gran impacto en su desarrollo profesional.

Por esta razón, resulta necesario prevenir los síntomas del Síndrome del Impostor a través de feedbacks positivos. Es importante conocer bien a los empleados y poner atención sobre su bienestar, ya que esto repercute de forma directa en el clima laboral de la compañía.

 

Consejos para superar el Síndrome del Impostor

El primer paso para superar el Síndrome del Impostor es identificarlo, ya que es bastante común, y personajes relevantes como Albert Einstein o Michelle Obama lo han sufrido.

También hay que aprender a mirar con perspectiva la realidad, especialmente en lo que respecta a éxitos y fracasos, además de reflexionar sobre debilidades y fortalezas (DAFO) para poder sacar lo mejor de uno mismo. Pero, ¿cómo puedes liberarte de estos sentimientos negativos? ¡Toma nota de estos consejos!

  • Ten en cuenta que la perfección no existe y todo el mundo comete errores. Trata de hacer las cosas de la mejor forma posible y aprende de los errores.
  • Evita las comparaciones, ya que cada persona es diferente, con sus aptitudes y habilidades
  • Aprovecha las críticas para mejorar y disfruta de las felicitaciones por el trabajo bien hecho.
  • Piensa en positivo para evitar la frustración y la inseguridad.
  • Huye de las personas tóxicas y rodéate de personas inspiradoras y motivadoras.

En definitiva, vencer el Síndrome del Impostor comienza por aceptarse a uno mismo. No se debe conseguir la perfección, que en realidad es el gran error, sino buscar y ofrecer la mejor versión de uno mismo. La experiencia hará que poco a poco aumente la autoconfianza y te des cuenta de que solo era cuestión de tiempo.