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En el actual panorama laboral, todo emprendedor, empresario, directivo y empresa está inmerso en un contexto de continuos cambios. La competitividad y la flexibilidad en las organizaciones son imprescindibles para poder enfrentarse al mercado internacional.
Enfocar, por tanto, la actividad de las mismas hacia la mejora en técnicas de innovación y la exploración de actividades emergentes y saber adaptarse a los entornos de trabajo vigentes se convierten en labores fundamentales para que las empresas se mantengan vivas.
Uno de los recursos que utilizan las empresas para adaptarse a las fluctuaciones del mercado son los proyectos. Éstos se han convertido en piezas claves para el éxito de las mismas.
Los proyectos ya no son un elemento para desarrollar servicios, sino para dar valor a la empresa.
Las organizaciones, por tanto, deben tener una buena metodología para gestionarlos eficazmente.
La gerencia de proyectos es un área en las compañías desde donde se lidera su crecimiento y desarrollo, un aspecto que requiere de profesionales con alta visión de los negocios y dirección.
La figura del Project Manager tiene responsabilidad absoluta sobre el planteamiento y la ejecución de cualquier proyecto.
Entre sus habilidades deben destacar:
  • Experiencia en gestión y optimización de proyectos
  • Capacidad de liderazgo y de gestión de equipos
  • Habilidades comunicativas
  • Conocimientos de metodologías agile
Su principal objetivo debe ser tomar decisiones que reduzcan los riesgos para la empresa, controlarlos y reducir las incertidumbres al máximo.
La Gestión de Proyectos, una disciplina de ayer y de hoy

La Gestión de Proyectos como disciplina nació en torno a los años 50, cuando determinadas organizaciones comenzaron a aplicar de forma habitual herramientas y técnicas de administración a modelos complejos en el sector de la ingeniería.
Sus precursores fueron Henry Gantt, conocido como el padre de las técnicas de planteamiento y control, famoso por el Diagrama de Gantt, y Henri Fayol, uno de los principales contribuyentes al enfoque clásico de la administración y creador de las cinco funciones básicas de gestión de proyectos: planear, organizar, dirigir, coordinar y controlar.
Las estadísticas demuestran que la Gestión de Proyectos se ha convertido en la herramienta estratégica necesaria para adaptarse a estos cambios.
Actualmente, organismos públicos, empresas de toda índole y los profesionales utilizan multitud de herramientas y técnicas para gestionarlos como el Scrum Manager o el Brainswarming.

Las principales ventajas de incorporar una cultura corporativa en torno a la Gestión de Proyectos en las compañías son las siguientes:
  • Gracias a su implantación, se maximiza la capacidad de la empresa: de cara al cumplimiento de una misión concreta, todos los miembros de la organización enfocan sus habilidades sobre esa responsabilidad y así mismo, identifican las posibles mejoras en los procesos, y por tanto, se consigue más con un coste menor.
  • Se posibilita dar una respuesta rápida ante demandas cambiantes.
  • Mediante una correcta Gestión de Proyectos se crea un “know how”: la organización aprende de lecciones pasadas y puede usar esa experiencia para la planificación y realización de proyectos futuros.
  • Los tiempos son más productivos. Se reduce la necesidad de que todos los miembros del equipo estén realizando trabajo adicional, como informes, ya que se centraliza la información en el Jefe de Proyecto.
Consientes de estos beneficios, las empresas buscan profesionales cualificados que puedan desarrollar eficazmente sus proyectos.
Los líderes del futuro deben saber responder a las exigencias de los mercados y empaparse de las tendencias en Project Management para poder descubrir oportunidades de mejora y saber cuándo y cómo es el momento de impulsar el cambio.
Y tú qué piensas, ¿se ha convertido el Project Management en una moda, o una necesidad para las empresas?

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