El ciclo de vida de las empresas no es lineal, los momentos de incertidumbre ocurren y pueden tener lugar situaciones críticas inesperadas, ya sea a causa de los vaivenes del competitivo mercado laboral, o de escenarios imposibles de prever. Ese es el caso de la crisis originada por el COVID-19. Momentos de grandes cambios en los que las reestructuraciones suponen un punto de inflexión “para volver a crecer y a ser competitivos”, tal y como expresa Helia Téllez de Meneses, directora de Outplacement en Randstad.

Cómo gestionar bien una reestructuración

Aunque una reestructuración represente un momento de delicado y crítico para la organización, lo cierto es que su mayor objetivo es permitir a la empresa despegar de nuevo, mejorar su competitividad y, en consecuencia, ser capaz de ofrecer un empleo de mayor calidad.

Desde Randstad somos conscientes del impacto que puede acarrear un proceso de reestructuración, y por ello hemos trabajado en el desarrollo de nuevas iniciativas que nos permitan acompañar a las empresas y al talento durante este momento de especial sensibilidad. Hemos unido fuerzas con la consultoría especialista en reestructuraciones Ygroup para proporcionarte el apoyo que necesitas desde una perspectiva integral, con un enfoque innovador, global y práctico, y, ante todo, minimizando el impacto social y protegiendo la imagen de la marca.

La mejor forma de afrontar y gestionar una reestructuración es apoyarte en manos expertas que puedan garantizar los mejores resultados.

Estos son los tres pilares fundamentales para lograrlo:

  • Eficiencia: poner el foco en el objetivo es clave para implementar la estrategia y llegar hasta el final de forma exitosa. La meta es lograr encarrilar de nuevo la trayectoria de la organización, pasar por un momento crítico para volver a despegar.
  • Coherencia: los aspectos económicos, organizacionales, legales, personales y sociales son los ejes sobre los que se sostiene el éxito de un proceso de reestructuración, por lo que el equilibrio y coherencia entre ellos son imprescindibles.
  • Sensibilidad: las personas son el motor del funcionamiento de las empresas, y un proceso de reestructuración puede implicar la desvinculación de parte de la plantilla. Facilitar su futuro es clave para favorecer su engagement y fortalecer el employer branding.

Plantear una reestructuración desde una perspectiva socialmente responsable es una inversión para la empresa, una apuesta por el employer branding, la imagen y también la productividad. Por eso ofrecemos soluciones coherentes y proporcionadas, teniendo siempre presentes los intereses de la empresa, las personas y el entorno.

Errores comunes a la hora de reestructurar

El mayor error que puede cometer una organización a la hora de abordar una reestructuración, es hacerlo de una forma precipitada. Se trata de uno de los momentos más difíciles de su ciclo de vida, por lo que una buena planificación es crucial para lograr los resultados óptimos y reducir lo máximo posible el impacto.

Es imprescindible tener muy en cuenta en todo momento todos los factores sobre los que puede repercutir la reestructuración, no únicamente los organizativos o los económicos. Las claves para no caer en los errores más comunes son:

  • Anticípate: una reestructuración es un proceso que debe nacer de una situación premeditada y bien analizada. Decidir de un día para otro el cierre de una unidad de negocio o su transformación integral y tratar de improvisar es el mayor error en el que puedes caer. La previsión y una planificación muy estudiada es la única herramienta posible para desarrollar una reestructuración que minimice el impacto y resulte lo menos traumática posible, tanto para la organización, como para sus trabajadores y su territorio.
  • Trabaja la comunicación: la mala gestión de la comunicación interna y externa es otro de los principales errores que se pueden cometer a la hora de abordar una reestructuración. Unida a la necesidad de anticipación, es imprescindible mantener una comunicación fluida con todas las personas que puedan verse afectadas por los cambios, como son los clientes, los empleados y todos los colaboradores. No solamente se trata de anunciar los posibles cambios, sino de permanecer en contacto con todos ellos desde el comienzo de la toma de decisiones y durante todo el proceso.
  • Busca oportunidades: a nivel estratégico, la anticipación permite identificar las oportunidades y caminos hacia los que se pueden orientar las acciones para que la reestructuración permita reflotar el negocio. Localizar posibles compradores o inversores interesados puede permitir mantener el empleo o favorecer nuevas oportunidades de trabajo al talento afectado por la reestructuración.
  • Piensa en las personas y en el entorno: en definitiva, trata de ponderar siempre tus intereses y los de las personas y el entorno sobre los que tu actividad repercute.

Medidas para favorecer una reestructuración socialmente responsable

Desarrollar una reestructuración que logre los objetivos planteados, minimice su impacto sobre las personas y sobre el entorno y que, además de cumplir la ley, persiga el beneficio de todos los implicados, es apostar por una reestructuración socialmente responsable. Para favorecerla es necesario ser consciente del impacto que puede producir un proceso de estas características y plantear las medidas que permitan reducirlo, además de  proporcionar todo el apoyo posible a las personas que puedan verse afectadas.

a) Analizar el impacto real de la reestructuración

Una reestructuración debe desarrollarse acorde con las exigencias de la legalidad vigente, pero una reestructuración socialmente responsable va más allá, persigue una sinergia entre los intereses de la empresa,  el bienestar de sus empleados y el de los territorios donde opera, evita la conflictividad y plantea medidas proporcionales al impacto que genera.

b) Plantear medidas viables para minimizar el impacto.

Para determinados territorios, el cierre o reestructuración de sus principales industrias supone un impacto muy grande en su economía. En Francia, por ejemplo, la ley obliga a  desarrollar proyectos para regenerar el tejido económico local en función del impacto de las reestructuraciones. En España no es obligatorio, pero muchas empresas que plantean la reindustrialización de sus plantas sí apuestan por el impulso de la revitalización territorial para generar nuevas oportunidades de empleo. Los objetivos son claros: conseguir el consenso social y dejar una huella positiva en la sociedad.

Un proceso bien estructurado y dotado de las medidas necesarias, puede permitir no solamente mantener puestos de trabajo, sino también generar otros nuevos

c) Ofrecer Programas de recolocación con garantías (Randstad Outplacement)

Desde Randstad contamos con programas de Transición de Carreras, cuyo objetivo es acompañar al talento durante el proceso de desvinculación y abrirle las puertas hacia nuevas oportunidades. Los planes de recolocación externa son obligatorios cuando un ERE afecta a más de 50 empleados. La empresa puede plantear este servicio para sus empleados con un enfoque de mínimos, para simplemente cumplir la ley, o asegurarse que ofrece un programa con garantías de calidad.  Randstad Outplacement ofrece programas con  carácter totalmente personalizado a las necesidades, objetivos e intereses de cada profesional, para ofrecerle las soluciones más ajustadas a su perfil. Contar con este tipo de medidas que van más allá del mínimo legal supone un valor añadido para la organización, incrementa su employer branding y ejerce una función social.

Cristina Mallol, Directora General Professionals y HR Solutions en Randstad y Juan José Berbel, de YGroup.

Desde Randstad e Ygroup apostamos por reestructuraciones socialmente responsables, con el fin de favorecer el consenso social y gestionar todos los cambios desde una perspectiva coherente. Con una visión integral y transversal, nuestras soluciones plantean medidas innovadoras en el contexto de reestructuraciones con alto impacto social .

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