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Basilio García, director general de Callaghan
A punto de alcanzar el medio siglo, Callaghan se ha consolidado como firma de calzado en un entorno, Arnedo, que le confiere una personalidad propia

¿Cuántas personas conforman el equipo de Callaghan actualmente?
Somos casi 150 personas con perfiles muy diversos. Tenemos desde diseñadores e ingenieros hasta perfiles más artesanos que se dedican a las partes de fabricación manual del calzado, además de los profesionales habituales de toda empresa como marketing, comercial, administración, operaciones, etc.
Han mantenido su sede corporativa en Arnedo. ¿Ha condicionado de alguna manera esta ubicación, fuera del circuito de las principales ciudades españoles, los valores de la empresa?
La fabricación en España y en Arnedo es parte del ADN de la empresa. Es nuestro origen pero, además, es un extraordinario lugar para tener tu centro de producción si te dedicas al mundo del calzado. Junto con Alicante, somos los dos principales centros de fabricación de calzado.
Además de Callaghan y Gorila, hay otras grandes marcas en la región, como Victoria, Fluchos, El Naturalista, Pitillos… Esta especie de clúster del calzado facilita que también se establezcan empresas de industrias asociadas (pieles, suelas, etc.) y que en 2007 se inaugurara el Centro Tecnológico del Calzado.
La firma se ha situado a la vanguardia tecnológica a lo largo de su historia ¿Se convierte esta innovación en un elemento transversal en el día a día de sus empleados?
La innovación es un campo muy amplio. Las innovaciones más destacables que hemos desarrollado han sido el Adaptaction en 2004 y sus sucesivas evoluciones en 2008, 2011 y 2014; el tacón flexilite, que permite que un tacón de 9 centímetros ejerza en el pie una presión tan baja como la de uno de poco más de 4; y a finales de 2014, el revolucionario UP.
La mayoría de estas creaciones provienen del equipo de diseño o I+D+i, pero la verdadera innovación de la compañía viene de abajo hacia arriba. Los incrementos de eficiencia, las soluciones productivas, las mejoras en algunos productos o en procesos suelen ser ideas propuestas desde la línea de producción y nosotros tratamos de implementarlas de la mejor forma posible.

¿Favorecen la formación y desarrollo de los empleados?
Se trata, sin ninguna duda, de una de nuestras prioridades.
Dependiendo de la posición, contamos con planes específicos que ayudan al desarrollo de los profesionales. Según el perfil específico de cada uno, aplicamos diferentes estrategias.
Tenemos, por ejemplo, un plan de formación del equipo de ventas internacional que nos ayuda a mejorar específicamente en los territorios en los que desarrollamos nuestra actividad y que son tan diversos como China, Japón, Italia o Alemania.
¿Cómo se gestiona la atracción de talento en el sector? ¿Y la fidelización y el compromiso?
El talento es lo que permite competir a cualquier empresa que fabrique en España con aquellas compañías que tienen su producción en países cuyo coste de mano de obra es muy inferior. Por ello, intentamos fomentar un mix entre la creación de talento y la atracción del mismo.
La mayoría de nuestros empleados han trabajado en la empresa desde casi el principio de sus carreras profesionales, pero también tratamos de atraer talento con un proyecto diferente e innovador, en una ciudad que ofrece oportunidades únicas si la comparamos con vivir en grandes ciudades como Madrid o Barcelona.

¿A qué retos se enfrenta el responsable de RRHH del sector en el corto plazo?
Depende mucho de la estrategia competitiva que uno tenga. Si se quiere poner el 100% del foco en el precio, la estrategia es diferente a si se cuenta con un producto de gama media o medio-alta.
En el mercado actual hay zapatos de 20 o 30 euros, pero nosotros nos movemos en un rango de precio superior y necesitamos ofrecer un producto mucho mejor en términos de tecnología, durabilidad, diseño y confort.
Para conseguir un producto superior en todos esos términos, necesitamos que nuestro equipo sea capaz de generarlo, y para generarlo tenemos que tener la mayor cantidad de talento posible y, sobre todo, ser capaz de motivarlo y desafiar sus capacidades para que busquen la inspiración que nos permita acercarnos a nuestra aspiración: desarrollar el mejor zapato del mundo.

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