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Las distintas emociones que se pueden experimentar, ya sea en el trabajo o en casa, provocan reacciones que antes o después se van a expresar.

La inteligencia emocional es el conjunto de habilidades psicológicas que ayudan a detectar y expresar esas emociones. Pero no solo las propias, sino también las de los demás.
Al conocer y controlar estas habilidades es posible adaptar los pensamientos y comportamientos a las situaciones con las que las personas se encuentran a lo largo del día.

Una persona que sabe transmitir lo que siente es mucho más eficaz en lo que hace

Las emociones dependen de dos amígdalas que se encuentran en los laterales del cerebro. Además, estas partes del cerebro están muy ligadas al aprendizaje y la memoria.
La amígdala es la encargada de registrar el ‘clima emocional’ de los hechos que ocurren. El cerebro genera continuamente nuevas respuestas emocionales a través de las experiencias vitales.
El conocimiento y buen uso de la inteligencia emocional, además de ayudar a sentirse mejor y reaccionar adecuadamente con familia, amigos etc. Puede ser un arma fundamental en el trabajo. La capacidad intelectual no es el único atributo que marca el éxito laboral, sino que es igual o más importante saber comunicar lo que se siente y se piensa, promover tales sentimientos en los compañeros y equipo.

Un líder debe saber motivar e incentivar al grupo para mejorar su rendimiento

La inteligencia emocional es la culminación del análisis de todos los estímulos que recibimos a lo largo del día. Si un individuo es capaz de reaccionar adecuadamente a estos estímulos, podrá aumentar la calidad de su trabajo y generará lazos con los compañeros, además de optimizar su liderazgo sobre el grupo.
La inteligencia emocional es el mejor arma para dar valor a lo que se realiza.

Adicionalmente, permite leer más allá de la mera comunicación, y entender mejor lo que se quiere además de lo que se dice. Por otra parte permite enriquecer los mensajes con elementos que contribuyan a la motivación.
En resumen, es fundamental trasladar atributos como ilusión, confianza, trabajo en equipo, resultados y logros a la hora de realizar un trabajo en lugar de emplear imperativos, órdenes y exigencias.
Y tú, ¿sabes gestionar adecuadamente tu inteligencia emocional?