contenidos más leídos

Las organizaciones están tomando conciencia de su impacto sobre la sociedad y se están convirtiendo en espacios mucho más abiertos y cercanos, preocupados por maximizar su impacto positivo en la sociedad y el entorno en el que operan.

Sin duda, las redes sociales han marcado un punto de inflexión en esta evolución cultural, la actividad corporativa es mucho más visible y, en consecuencia, el alcance de sus iniciativas y su reputación. Pero apostar por la responsabilidad social no debe obedecer solamente a una cuestión de imagen. El verdadero compromiso por desempeñar un papel activo y comprometido es el camino para construir una sociedad mejor.

Qué es la responsabilidad social corporativa

Frente a una creciente y generalizada preocupación por las diversas problemáticas globales, las empresas juegan un papel determinante, tienen en sus manos la capacidad de motivar un verdadero cambio. Las iniciales RSC encierran un significado mucho más amplio que los términos “responsabilidad social corporativa”. Se trata de integrar, como parte de la estrategia económica y de negocio, una triple perspectiva ambiental, social y de gobernanza y transparencia (ASG), orientada a generar valor en sus clientes y consumidores, su talento y, por supuesto, el entorno.

Las organizaciones socialmente responsables se rigen por una serie de valores y principios que velan por el beneficio de todos los sujetos con los que interactúan. Crean estrategias y promueven iniciativas orientadas a generar un valor añadido entre sus grupos de interés, y alineadas, además, con sus objetivos de negocio.

Principales valores de la responsabilidad social

La responsabilidad social corporativa se construye desde la protección y promoción de valores que se promueven desde instituciones como la Organización Internacional del Trabajo o la ONU a través del Pacto Mundial, e incluso desde nuestro ordenamiento jurídico. Entre ellos destacan:

  • Derechos humanos y laborales: el mayor pilar sobre el que se asienta la responsabilidad social corporativa es la protección de los derechos humanos, de quienes forman parte de la empresa y del conjunto de toda la sociedad. Las organizaciones responsables protegen el bienestar de sus profesionales, promueven prácticas éticas en todos sus procesos de producción y apuestan por la inclusión y la igualdad. Luchan abiertamente contra las discriminaciones e impulsan el desarrollo de una sociedad más justa.
  • Sostenibilidad medioambiental: la contaminación es una grave problemática internacional. Así lo reflejan informes como el del Instituto de Responsabilidad Climática de Estados Unidos, que revela que 20 empresas en el mundo son responsables del 35 % de las emisiones de CO2 a nivel global. Tomar la iniciativa y construir organizaciones sostenibles y respetuosas con el medio ambiente es el verdadero camino hacia la reversión de ese efecto nocivo. Las empresas que apuestan por una política RSC toman conciencia de su impacto medioambiental y plantean las medidas necesarias para minimizarlo.
  • Compromiso de calidad: la calidad en los resultados, en los servicios y en los productos, debe ser fruto de la transparencia, la legalidad y la seguridad. Debe responder a la misión de ofrecer las máximas garantías para satisfacer a los consumidores.

Ventajas de ser una organización socialmente responsable

Ser una organización socialmente responsable beneficia al conjunto de la sociedad, el retorno es positivo desde una perspectiva global

La gestión responsable de una organización enriquece a su comunidad y al mismo tiempo, repercute positivamente sobre su propia identidad. 

Algunas de esas ventajas son:

  • Impulsa la reputación y el employer branding: la RSC es una de las principales razones por las que una organización puede alzarse con el título Great Place To Work, un ranking que reconoce a las empresas con mejores condiciones laborales. Desde Randstad lo logramos y somos líderes en el sector Recursos Humanos. El talento busca entornos laborales que piensen en su bienestar, que le motiven y le ofrezcan un desarrollo en un proyecto sólido. Organizaciones que cumplan la legalidad, que se comprometan con su entorno y sus empleados y que ejerzan una gestión ética y transparente. Dada la situación actual de muchas empresas, que se enfrentan a un déficit de talento especializado, la RSC es un aliciente que atrae y fideliza a los mejores profesionales.
  • Mejora el clima laboral: la satisfacción de los profesionales fomenta un entorno colaborativo y abierto en el que cada esfuerzo suma. Esto se traduce en un incremento del rendimiento y del compromiso, se genera un orgullo de pertenencia.
  • Beneficios y ahorro de costes: un equipo comprometido es más eficiente, capaz de impulsar la productividad y lograr mejores resultados. En consecuencia, reporta mayores beneficios económicos. Por otra parte, el establecimiento de una estrategia de sostenibilidad requiere de una visión a largo plazo, orientada a adaptarse mejor a los nuevos contextos y demandas globales y a ser capaz de anticiparse a los posibles riesgos. Ambos factores convierten la responsabilidad social en una apuesta rentable y más segura a medio y largo plazo.
  • Fidelidad y confianza del consumidor: clientes, consumidores y otros grupos de interés que interactúan con la empresa y sus productos incrementarán su confianza si su servicio procede de unas prácticas limpias, legales, transparentes y justas.

Estos beneficios conceden una ventaja competitiva y sitúan a las organizaciones como referentes en el mercado, pero también en la sociedad. Se convierten en un agente de cohesión de su comunidad que da y recibe en una cadena de reciprocidad.

Cómo convertir tu empresa en una organización referente en RSC

El primer paso para adoptar medidas de RSC en tu organización es tener la auténtica voluntad por hacerlo. Teniendo en cuenta las tres variables sobre las que se sostiene la responsabilidad social corporativa, se pueden seguir diversas líneas de trabajo:

  • Apuesta por el employer centricity: los profesionales son los verdaderos productores de la riqueza de la empresa, la calidad de los productos y servicios y el nivel de productividad son la consecuencia de su buen trabajo. Ofrecer oportunidades de desarrollo, políticas de conciliación y planes formativos mejora su experiencia. Pero también es necesario fomentar la diversidad y la igualdad de oportunidades, con medidas como la implantación de un sólido plan de igualdad y ofrecer oportunidades a colectivos vulnerables.
  • Ética y transparencia: deben aplicarse en todas las gestiones internas y externas. Un factor importante es el respeto de los derechos del consumidor, que pasa por ofrecer una información veraz, promover una publicidad y una estrategia de marketing responsables y fomentar la accesibilidad mediante canales de comunicación directa. Las redes sociales pueden ser el medio idóneo para establecer ese contacto.
  • Fomenta el civismo: hacer que los valores éticos y cívicos formen parte de la propia identidad corporativa se consigue transmitiendo y promoviendo esos valores. Cada una de las personas que forman la organización deben actuar en concordancia con esa serie de principios que la caracterizan y colaborar para mejorar la comunidad.
  • Prácticas sostenibles: una organización puede contribuir al cuidado del medio ambiente a una escala mucho mayor que los particulares. Las empresas pueden establecer estrategias ambientales focalizadas en su modelo de negocio y sector productivo y orientadas a reducir y compensar su impacto en el entorno. Por ejemplo, para reducir sus emisiones y optimizar su consumo energético, pueden contar con los techos verdes.
  • Colaborar con la comunidad: en los medios de comunicación cada vez es más frecuente la difusión de iniciativas solidarias patrocinadas o promovidas por organizaciones de todo tipo. De hecho, los propios medios de comunicación, como grandes empresas, también lo hacen. Discapacidad, hambre en el mundo, enfermedades, desigualdades sociales, medioambiente… el granito de arena se puede aportar en cualquier ámbito.

En Randstad también apostamos por la responsabilidad social. Desde 2005, nuestra fundación trabaja para la promoción de la empleabilidad de las personas con discapacidad. Una labor de sensibilización, normalización, mejora de la empleabilidad e inclusión con la que nos dirigimos a las empresas, al talento con discapacidad y al conjunto de la sociedad, con el fin de alcanzar la verdadera igualdad de oportunidades en el empleo.

Nuestra iniciativa Randstad Valores también contribuye a esa lucha y promueve la gestión corporativa en valores, para que cada vez más organizaciones se sumen y compartan esta forma de concebir su papel social. 

¡Descúbrelo!